8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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UN VIAJE POR LA HISTORIA Y UN RECONOCIMIENTO A SUS PRECURSORAS 8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

-La historia, la solemne historia real, no me interesa casi nada. ¿Y a usted?

-Adoro la historia

-¡Qué envidia me da! He leído algo de historia por obligación, pero no veo en ella nada que no me irrite ono me aburra: disputas entre papas y reyes, guerras o pestes en cada página, hombres que no valen gran casa, y casi nada de mujeres. ¡Es un fastidio!

(Jane Austen, en Northanger Abbey)

Dependiendo de quién cuente la historia, los hechos acaecidos y luego narradosson de una manera u otra.Es decir, que un mismo hecho acontecido en un tiempo equis se convierte en dos o tres historias diferentes. Los malos de una historia en la otra pueden convertirse en los buenos, y en la otra en los menos buenos.

Así, en la escuela, los buenos profesores nos aconsejaban leer varios libros que trataran la misma historia, es decir, la misma época de esa historia en concreto para luego sacar nuestra propia historia que, claro está, se convertiría en otra historia. En fin, demasiadas historias para la digestión de una servidora que tiene el estómago un tanto frágil. Igualmente, una nunca sabe si lo que le han contado es un puro cuento o… un suceso y/o episodio más o menos fidedigno. Esto en cuanto a la historia general, verbigracia, la Historia de las Historias.

Ahora, cuando nos referimos a la historia de las mujeres, la tarea es mucho más ardua porque, entre que prácticamente nos han obviado (en la época de Heródoto, Taine o Tito Livio, los censosdejan a las mujeres de lado) y que cuando nos mencionan lo hacen de aquella manera, servidora de ustedes no sabe si sus abuelas eran unas ninjas (los antiguos les llaman amazonas) que iban cortando penes a diestro y siniestro o unas inteligentes y sensatas mujeres que tan sólo buscaban su lugar en la Historia.

Y todo esto viene a cuento por la pasada celebración del ocho de marzo, por lo que representa y se conmemora.

Nos habían comentado que el 8 de marzo tenía su origen en los sucesos que tuvieron lugar en la Fábrica Cottonde Nueva Cork, esa misma fecha pero en 1857. Ese día, 129 trabajadoras murieron atrapadas por las llamas de un incendio fortuito (?).Pues no, parece que no fue así. Ni la instauración de esta fecha como "Día Internacional de la Mujer", ni la veracidad del incendio parece que fueran ciertos.

La Historia, y sobre todo la Historia de las Mujeres es difícil de reconstruir a pesar de los esfuerzos de las historiadoras por restablecer los hechos lo más fidedignamente posible que, como ya hemos comentado, éstos estarán expuestos al criterio de quién los plasme en el papel.

En resumen, que hemos estado equivocadas todo este tiempo aunque parece ser que sí que hubo un incendio en el que murieron muchas empleadas, pero fue un marzo de 1911.

Sea como fuere, el caso es que existe un 8 de marzo, aunque los acontecimientos que dan sostén a los orígenes de este día sean otros, y producidos a principios del siglo pasado.

Existe un 8 de marzo en el que las mujeres de todo el mundo, unidas por una historia no historiografiada del todo, abarrotanlas calles y homenajean a sus predecesoras, a aquellas valientes mujeres que les abrieron el camino para alcanzar los pequeños logros –alguien dirá que grandes- que actualmente tienen las mujeres del siglo XXI.

Estas mujeres, recuerdan a sus gobiernos y a sus gobernantes que son unos timadores, unos usurpadores que además de haberles despojado de su historia, les están robando sus derechos legítimos como mujeres y como trabajadoras.

Cientos de mujeres salen a la calle para increpar a los legisladores por las injustas, sexistas y misóginas leyes que las soslayan o las castigan (divorcio, aborto, malos tratos, violencia de género…)

Miles de mujeres inundan las calles y preguntan a sus sindicatos si es lo mismo dirigir un sindicato para un hombre que al final de la reunión le espera una esposa con la cena preparada y los retoños acostados, que para una mujer que tiene que abandonar la reunión para poder atender a los chiquillos porque el compañero no puede dejar su importante reunión.

Millones de mujeres recorren las avenidas de su ciudad gritando los atropellos de los jueces: encarcelan a mujeres tras abortar... aunque éstas hayan sido violadas; liberan a violadores; fuerzan a las mujeres a convivir con sus maltratadotes; hacen caso omiso de las amenazas que éstos les manifiestan, y nos les importa los millones y millones de mujeres muertas porque también ellos llegan a humillar, vejar, mortificar, denigrar…

Masas de mujeres espetan a sus políticos por sus mentiras en campaña: paridad en los cargos; programas contra la opresión y la explotación de las mujeres; educación real; trabajo y sueldo igualitario; feminización de la pobreza; fin de la explotación sexual… Jamás cumplen sus promesas de campaña. Una vez conseguido sus votos… les convierten en objetos pasivos que han de aclamarles, a ellos, los vencedores.

Mujeres de diferentes continentes increpan a la Iglesia por su actitud patriarcal y misógina; por su hipocresía absoluta: Por una parte prohíbe los anticonceptivos, castiga el aborto y condena la homosexualidad, entre otras cosas. Por otra, no esconde su complicidad con los señores de la muerte –que ahora dicen defender la vida y persiguen a los profesionales que realizan abortos y destrozan a las mujeres que los sufren-,prohíbe la educación sexual en las escuelas pero nada dice de la violación ni de los curas pedófilos.

Millares de mujeres ocupan las travesías y caminos de sus municipios manifestando a los medios de comunicación que también ellos son responsables de la opresión, sexismo, misoginia y violencia que sufren las mujeres porque preservan y reproducen los mismos comportamientos que sus perpetradores, y la mayoría de las veces les encubren camuflando o tergiversando la realidad de los hechos.

Las mujeres del mundo marcharon por las calles bramando, ¡basta ya!

Corría el año 1909, el día 22 del mes de noviembre cuando comenzó el levantamiento de las veinte mil costureras de Nueva York.Miles de miles de costureras salían de las fábricas en dirección a la Union Square.Era invierno, hacía frío y no sabían lo que les esperaba al final pero marchaban sin preocuparse por lo que podría pasar. Tenían hambre y frío, no obstante ese día… iba a ser su día. La huelga duró dos meses y aunque no consiguieron importantes mejoras, sí cambió la idea de lo que ellas podían hacer.El 8 de marzo es la prueba de aquel cambio.

Charito Piedra, periodista

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