Mujer, mayor de edad, española y que en el momento del hecho estaba o había estado unida sentimentalmente a su pareja o marido
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103 muertes violentas se produjeron sólo en el País Vasco en 2003: en 81 casos las víctimas eran mujeres y en los otros 22 eran hombres. En 2004 hubo 100 muertes, 84 fueron mujeres y 16 hombres.

En 2005 se controlaron 90 víctimas: 67 eran mujeres y 23 hombres. El pasado año, 2006, fueron 88 las víctimas, de éstas 68 fueron mujeres y 20 hombres. El presidente del Tribunal Superior, Fernando Ruiz Piñeiro facilitó esta información durante la conferencia titulada "Violencia doméstica. Fallecimiento en el ámbito familiar", que pronunció el pasado mes de enero dentro de unas jornadas sobre malos tratos contra las mujeres, organizadas por el Colegio Oficial de Enfermería de Vizcaya. Confirmó Ruiz Piñeiro que cada año se repite el mismo perfil de la víctima: mujer, mayor de edad, española y que en el momento del hecho estaba o había estado unida sentimentalmente a su pareja o marido.

 

Los Medios de Comunicación, el poder de los medios de comunicación es brutal y, quien puede utilizarlos, quien tiene el privilegio de poder ser escuchada o leída...también tiene parte de ese poder. De este poder, quiero decir de esta carencia de poder se quejaba Dolores Martín Fernández, psicóloga que trata a mujeres que son víctimas de maltrato y que leyendo la columna de Rosa Montero el pasado 20 de marzo, no pudo por menos que llevarse las manos a la cabeza, emitir unas cuantas frases que no viene a cuento plasmarlas en el papel para acabar diciendo "... es duro comprobar como dos mujeres profesionales tienen una visión tan diferente de un mismo hecho, lo malo es que mi voz queda silenciada y la suya la escuchan miles de personas". Lola, tu voz también van a escucharla unas cuantas personas.

He de confesar que soy la autora de haber levantado muchas ampollas entre un nutrido círculo de gente relacionada con la psiquiatría, el derecho y el periodismo repartiendo el artículo de la mencionada periodista entre todo el grupo. Cuando lo leí, no comprendí nada, y tuve que releerlo y volverlo a leer hasta que entendí que no estaba alucinando ni que mi capacidad de comprensión se había desvanecido por culpa de la hora tan intempestiva que era y no haber ingerido nada durante horas. No, había duda alguna; lo que la autora había escrito era lo que ella quiso transmitir. Me extrañaron semejantes aseveraciones pero... como decía aquel maestro del toreo, "hay gente pa tó". El artículo de la señora Montero titula: "Nosotras" y trata de la Ley de Violencia de Género, ley que según ella discrimina a los varones porque ellos también mueren y sufren malos tratos a manos de sus esposas, compañeras..., pero la ley sólo contempla a la mujer como víctima y al hombre como verdugo, por lo tanto es una ley sexista, discriminatoria y "que puede producir más males que beneficios..."

Suscribe Montero que en el último año ha recibido varias cartas de lectores desesperados porque se sienten desprotegidos ante la ley y añade la periodista que hay hombres que han sufrido violencia. Eso nadie lo discute. Continúa Montero aleccionándonos y esta vez, nos ofrece una serie de datos, según ella obtenidos de la Fiscalía de Madrid. A este punto le contesta mi quería amiga Dolores, psicóloga y con una larga experiencia en todo relacionado con la violencia hacia las mujeres."Afirma Rosa Montero que según la Fiscalía de Madrid, en esa Comunidad se cometieron durante el pasado año 2.580 delitos de mujeres contra sus parejas o ex-parejas. De acuerdo con la autora, estos datos son reflejo de un "monto de mujeres energúmenas" que actúan desde la sombra moviendo los hilos del maltrato y de la sociedad en su propio beneficio… Pues bien, según datos del Ministerio del Interior reelaborados por el Instituto de la mujer (dirección para acceder a estos datos: http://www.mtas.es/mujer/mujeres/cifras/tablas/W305-2.XLS), durante el año pasado 1.461 hombres denunciaron a sus parejas o ex-parejas por malos tratos, un 12,8% de denuncias presentadas por este motivo en dicha Comunidad. Si tenemos en cuenta que los agresores se presentan en muchas ocasiones como víctimas del maltrato y denuncian a sus víctimas para restarles credibilidad y que ese número de denuncias no distingue si las agresiones son cometidas por personas del mismo sexo o del sexo contrario, el número de denuncias decrecería estrepitosamente".

La pregunta que le surge a Dolores Martín a raíz de estos datos es la siguiente: ¿existe violencia de las mujeres hacia los hombres? Es evidente que sí, es cierto que hay mujeres que son violentas y negar la evidencia sólo empañaría la realidad. Pero no puede identificarse recibir una agresión con ser víctima de maltrato. Porque puntualiza". Amparo Díaz Ramos, abogada y experta en violencia de género, "si una persona intentara agredirme seguro que si puedo la agrediré yo para defenderme, y no por eso ejerzo una actitud de maltrato". Y añade esta profesional"El maltratador no tiene como objetivo último causar daño sino dominar. En el mundo en el que vivimos los hombres no son población de riesgo de sufrir malos tratos, ya que partimos de una situación de desigualdad en la que los hombres dominan y tienen la última palabra. Sí pueden recibir arañazos o golpes en el transcurso de un episodio de violencia contra la mujer, y con frecuencia, sabiendo que probablemente van a ser denunciados, formulan denuncias contra la mujer. Esas denuncias se están tramitando sin ningún tipo de concesiones o comprensión hacia la mujer: se están tramitando con la mayor dureza posible contra las mujeres, pero finalmente las sentencias suelen ser absolutorias ya que se demuestra que se actuó en legítima defensa. Otras muchas denuncias son formuladas falsamente para crear confusión ante un procedimiento de maltrato contra el hombre, finaliza Díaz Ramos.

Apunta esta misma profesional que no es cierto que la legislación actual, como asevera Rosa Montero, favorezca a las mujeres en detrimento de los hombres. Lo que la Ley hace es facilitar a las mujeres el ejercicio de sus derechos. No olvidemos que hasta hace bien poco las mujeres éramos objetos del derecho y no sujetos del derecho; por toda esta lacra que seguimos arrastrando es el hombre la referencia de normalidad jurídica, enfrentándonos las mujeres a más obstáculos -la mayoría de ellos humanos puntualizaba Amparo- que los varones para ejercer nuestros derechos. Insiste la letrada en resaltar el hecho –se enfrenta a ello diariamente- de que a las mujeres se les insta, una y otra vez, para que retiren las denuncias, que vuelvan con el marido y hagan las paces, que olviden aquella pequeña disputa sin importancia, que den al maltratador una nueva oportunidad, que renuncien a las medidas de protección…

 Conviene Amparo que el leve incrementode las penas que se hace en varios artículos cuando el actor es el hombre se debe a que lo que se protege en esos artículos no es sólo el derecho a la libertad o a la salud, también el derecho a vivir sin violencia de género, y apuntilla: "no debemos olvidar que el agravante de la pena no es una figura nueva, y no es lo mismo atacar a un funcionario policial cuando lleva uniforme que cuando no lo lleva, por ejemplo. A esto se une el valor preventivo de las normas y el hecho de que las mujeres tememos más a las leyes que los hombres, precisamente porque las ‘leyes hasta hace bien poco nos catalogaban como objetos del derecho y se limitaban a establecer nuestras obligaciones’, mientras que los hombres maltratadores han exhibido un desprecio absoluto hacia las normas penales".

 La imagen que se ofrece de hombres maltratados por "mujeres energúmenas" y además por el sistema jurídico, no pertenece a este mundo. En este planeta las mujeres siguen sufriendo agresiones sexuales, agresiones que suelen quedar impunes, porque demostraba el presidente del Tribunal Superior el 35% de los casos las mujeres renuncian a mantener el procedimiento judicial además de que el 64% de ellas no solicita la adopción de ninguna medida. Amén de ser un milagro conseguir que un maltratador ingrese en prisión preventiva porque esta posibilidad se está limitando a los casos en los que las agresiones físicas graves u homicidio se sucedieron.

 Muchas mujeres, que según Montero denuncian falsamente para estrujar al cónyuge, están en peligro de muerte sin que se acuerde el ingreso en prisión y, "poner a la misma altura la violencia contra las mujeres por hombres que no renuncian a dominarlas con la violencia que sufran los hombres por parte de las mujeres… verdaderamente es obviar la historia de la humanidad y frivolizar sobre un problema gravísimo que nos afecta a todas y a todos", precisaba Díaz Ramos.

Hemos consultado a varias Fiscalías de las diferentes autonomías y no nos han podido dar datos de denuncias realizadas por hombres víctimas de violencia porque no llevan una estadística pero, todos convinieron en afirmar que no hay ningún problema de maltrato a los hombres sino denuncias falsas en su mayoría o fruto de agresiones mutuas en una situación de maltrato hacia la mujer.

 

Cualquier persona que sufra maltrato merece toda nuestra atención. Y la Ley de Violencia de Género es fruto de una necesidad social evidente de dar una protección integral y una respuesta inmediata a las personas que realmente lo necesita. En este caso las mujeres víctimas de violencia y sus hijos e hijas y, aún así, siguen siendo muchas las que mueren asesinadas a manos de sus parejas o ex-parejas en este país.

Y querida Rosa Montero, discriminador es tener que abandonar tu hogar siendo la víctima, discriminador es tener que ir a todos los sitios con un dispositivo de seguridad, discriminador es sentir tanto terror que cuando te nombran a tu agresor te mees encima, discriminador es sentirte incomprendida por una sociedad que te culpa por soportar a un maltratador, discriminador es tener que esconderte porque estás amenazadas de muerte, discriminador es que mujeres como usted escriban de una manera tal banal y superficial sobre la violencia de género.

Han contribuido en la elaboración de este artículo: Dolores Martín Fernández; Amparo Díaz Ramos, Natalia Martín y laotrapagina.

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Lunes 29 de mayo de 2017 - 11:35