Se entiende que es normal que un chico sea agresivo o valiente o fuerte
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La violencia contra las mujeres: un análisis desde la perspectiva educativa (y 2)

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La violencia contra las mujeres: un análisis desde la perspectiva educativa (y 2)

La violencia es un fenómeno social que ha estado siempre presente en la historia de la humanidad, la cual ha transcurrido marcada por numerosos sucesos violentos: guerras, revoluciones, terrorismo, violaciones, torturas, entre otros. El recurso a estos medios se ha justificado principalmente para la obtención de los fines que en cada momento se perseguían, ya fueran políticos, territoriales, religiosos, económicos, sociales o étnicos.

Aspectos clave para la prevención

La prevención desde el ámbito educativo es un aspecto vital para avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres y ésta pasa necesariamente por la información sobre este tipo de situaciones, puesto que uno de los factores que interviene de manera activa en la reproducción de este tipo de comportamientos, es su invisibilidad.

En numerosas ocasiones, la violencia contra las chicas pasa desapercibida y es difícil de advertir, y de reconocerla como problema. No se hace evidente para todo el mundo en nuestra sociedad, la cual desacredita en muchas ocasiones, a las personas que mediante investigaciones realizadas desde diversos ámbitos, instituciones u organismos, públicos o privados, las ponen de manifiesto. No es solo su carácter habitual lo que la hace invisible, sino que el componente sociocultural que se encuentra en la base de las conductas sexistas, ha llevado a imponer una visión genérica de la violencia: la mayor parte de la sociedad, no percibe que las mujeres han sido y siguen siendo víctimas "preferentes" de determinado delitos por el hecho de ser mujer19.

Esto no viene sino a reforzar la importancia de la prevención desde la infancia, situando como aspecto básico el reconocimiento de tales hechos, lo cual se dificulta en ocasiones por la normalización de los mismos. Para ello es necesario preparar a chicas y a chicos en una actitud crítica y vigilante de este tipo de situaciones. Así, un programa preventivo debe estar articulado en base a dos líneas fundamentales que se explican a continuación:

La Coeducación

Para prevenir la violencia contra las mujeres, hay que partir del hecho de evidenciar la influencia que tiene en las relaciones, entre las personas y con el entorno, el sistema patriarcal aún imperante en la sociedad actual, ya que una de las causas mas importantes de la violencia que se ejerce contra las mujeres, son las diferencias jerarquizadas de género (…) y el sexismo, puede ser utilizado para legitimar y mantener dichas diferencias20.

Únicamente bajo los parámetros de una escuela coeducativa, se pueden prevenir este tipo de comportamientos, una escuela que ofrezca un horizonte amplio de posibilidades, en función de las capacidades, de las aptitudes y de la diversidad que existe entre los dos sexos, y como consecuencia poniendo en valor la diferencia sexual.

La realidad educativa actual no responde a estos principios21, ya que permanecen en ellas retazos de una mentalidad sexista y de un sistema cultural androcéntrico. Basta una hojeada a los libros de texto para apreciar en sus contenidos y en sus imágenes, que los espacios y las acciones que han marcado la historia de la humanidad son las que han protagonizado tradicionalmente los hombres; lo que redunda en los referentes que el profesorado sigue transmitiendo, al menos en un buen número de las actividades que se desarrollan en la escuela.

En este sentido resulta fundamental partir del análisis del sexismo y de las relaciones de poder entre mujeres y hombres, puesto que incide de manera directa en la reproducción de la violencia contra las mujeres, pues la representación de una persona, o de un colectivo, está íntimamente relacionada con la posible victimización22, pues el agresor, no tiene sentimiento de culpa, al creer que su violencia está justificada y desaparecen los posibles sentimientos de empatía.

Así, la prevención de la violencia contra las chicas desde la escuela coeducativa debe presentar los siguientes puntos de intervención:

* Realizar una práctica educativa no sexista. Para evitar el desequilibrio sexual de poder, sin proponer como único modelo el masculino. Esto pasa por potenciar el desarrollo integral de las personas, sin fomentar determinadas capacidades, actitudes, aptitudes, valores, en función del sexo.

* Tener una actitud crítica ante el curriculum oculto, que son aquellos conocimientos, destrezas, actitudes y valores que transmiten mediante la mera participación en un proceso de enseñanza-aprendizaje, en general en todas las interacciones que suceden día a día, sin estar programadas ni tener un carácter intencional. Procurar evidenciar los valores sexistas que se puedan estar transmitiendo a través de él y cambiarlos.

* Contemplar la variable genero, sin discriminación, en los contenidos curriculares, en el lenguaje oral y escrito, en las actitudes, etc. Incluir en él a las mujeres, visibilizándolas, a ellas y a sus circunstancias a lo largo de la historia.

* Trabajar directamente en el componente cognitivo del sexismo, que consiste en la creencia de que las diferencias psicológicas o sociales entre mujeres y hombres, son naturales y por tanto inevitables.

* Incorporar los contenidos curriculares de la vida doméstica, para conseguir una mayor autonomía personal independientemente del sexo, educar en la corresponsabilidad y contribuir a la valorización.

* Hacer un uso no sexista del lenguaje, tanto en el oral, como en el escrito, como en el administrativo, y transmitir ese uso al alumnado.

* Transmitir contenidos educativos no androcéntricos, rompiendo los estereotipos, proponiendo valores positivos de uno y otro sexo, fomentando una actitud crítica ante los contenidos ofrecidos en las diferentes materias escolares y promoviendo el uso de materiales didácticos no sexistas y con contenido no androcéntrico.

* Practicar una orientación personal, escolar y profesional no sexista, a partir de la transmisión paritaria de expectativas de logro y de la promoción de relaciones paritarias entre chicas y chicos.

* Iniciar en el análisis crítico del medio social, evidenciando el sistema patriarcal y el sexismo existente en la sociedad.

Para prevenir la violencia contra las mujeres desde edades escolares es fundamental el reconocimiento de las diferencias existentes entre las personas, lo que supone no solamente aceptarlas, sino partir de ellas, sobretodo la diferencia sexual, pues ésta no es una diferencia más, sino que es la diferencia primera que se da entre seres humanos y que siempre está presente23 Únicamente si se parte desde el reconocimiento de esta diferencia, de la relación con ella, sólo si se la escucha, se podrá ejercer una practica coeducativa y se estará en condiciones de prevenir situaciones futuras de violencia, conductas que se dan precisamente como rechazo a estas diferencias, por estar estas desvalorizadas y deslegitimadas en un sistema que funciona por homologación a la norma.

En la escuela no solo se aprenden contenidos académicos, también se aprenden relaciones y hay que promover que en los centros educativos se aprendan relaciones no jerarquizadas y construidas a partir de las diferencias. Esto pasa por un lado, en el hecho de dar espacio y valorar tanto las palabras, las experiencias y las formas de percibir la realidad, de las chicas y de los chicos y, por otro lado, facilitar los apoyos necesarios al profesorado para que puedan prestar una atención individualizada y de calidad al alumnado24.

El Aprendizaje emocional

Una vez reconocida la coeducación como marco ineludible si se quieren tomar medidas preventivas de la violencia contra las chicas, en esta tarea, resulta también necesario el reconocimiento del conflicto como inherente a las relaciones humanas, lo cual no significa que la violencia sea inevitable; pero si se da, es importante detectarla, conocer cuales son los aspectos que la fomentan, quienes las y los protagonistas y cuales son sus consecuencias. Hay que reconocerla para poder transmitir que ésta puede y debe evitarse.

Otro aspecto clave para la prevención de la violencia desde estas edades es el trabajo para la resolución de conflictos mediante el aprendizaje emocional, la expresión de los sentimientos y el fomento de las relaciones afectivas; puesto que, si las personas somos capaces de aprender comportamientos violentos, también podemos aprender a comportarnos pacíficamente y a relacionamos sin violencia.

Esta escuela que educa para prevenir la violencia, ha de superar la dicotomía inteligencia-afectividad como dos mundos separados. En la escuela, como en la sociedad, las personas nos desenvolvemos con constantes relaciones interpersonales, con los pensamientos, sentimientos y emociones que éstas conllevan. Si no se educan estos aspectos, cuando aparecen situaciones conflictivas, las personas no tienen instrumentos para resolverlas, por lo que pueden dejarse llevar por las emociones y los impulsos sin ninguna reflexión previa, lo cual conduce a respuestas primitivas, como pueden ser agredir, inhibirse de actuar, esconderse en el resentimiento y otras respuestas similares25.

La violencia es cultural, por lo que el modo más eficaz de prevenirla es socializar a las y los jóvenes con recursos y habilidades sociales suficientes para que, ante una situación conflictiva, tengan capacidades suficientes, para dar respuestas a la situación sin recurrir a esos impulsos básicos que llevan a actuar de manera violenta. Esto se consigue con una perspectiva amplia para interpretar las situaciones, que permita contemplar a la vez puntos de vistas diferentes, a veces opuestos, y elaborar las propias conclusiones que permitan actuar de una manera lo más satisfactoria posible para todas las partes implicadas.

Este conocimiento de las emociones y de los sentimientos requiere un trabajo cognitivo, al implicar la propia toma de conciencia de los diferentes estados emocionales, de las causas que los provocan y de las consecuencias que estos pueden tener26. No se trata de que el alumnado encuentre formulas mágicas, para resolver situaciones personales conflictivas, sino que sea capaz de razonar en cada situación en particular y adoptar actitudes y comportamientos que le conduzcan a resolver satisfactoriamente los problemas que se le presenten27.

Esto requiere necesariamente una postura constructivista en la que el alumnado, reflexione acerca de los conflictos y de las emociones que estos conllevan, sin la fuerte implicación emocional que suele darse cuando los conflictos son reales; para ello hace falta indagar en las causas del mismo y no quedarse solo en su manifestación y en evidenciar los sentimientos de todas las personas implicadas. Una vez realizado este análisis, proponer diversas soluciones, analizando las consecuencias de cada una de ellas para diferenciar aquellas soluciones satisfactorias de aquellas que no lo son.

Dada la diversidad de conflictos que se pueden plantear y la multitud de soluciones en función de los valores y actitudes de cada persona, la finalidad de este entrenamiento en las emociones no es encontrar soluciones a todos los problemas, sino en que el alumnado aprenda a descubrir el camino para llegar a ellas.

Un programa preventivo realizado desde esta perspectiva implica la estimulación de tres aspectos básicos:

¨ La tolerancia, es una actitud positiva ante la diversidad. Existen dos maneras de afrontar lo nuevo, lo desconocido, lo distin­to, lo diferente. Uno es la reacción primitiva guiada por el miedo y la ignorancia; es la reacción de desconfianza y rechazo, la reacción intolerante. El otro modo de reaccionar está guiado por la curiosidad y la inteligencia, es confiado y acogedor, busca el cono­cimiento mutuo y es una reacción civilizada, culta y valiente; esa es la reacción tolerante, que acepta la diferencia y la respeta28.

¨ La autocrítica, para tratar de ser mas ecuánimes respecto a las soluciones que se aportan a los conflictos, enseñando al alumnado a evidenciar sus propios prejuicios, que les acompañan en el análisis que hacen de la realidad y por ello pueden impregnar las soluciones propuestas para los conflictos.

¨ Por último es muy importante fomentar la empatía para las relaciones, para saber relacionarse con el otro o la otra a la hora de resolver conflictos, para la negociación, para no proyectar en las otras personas las frustraciones contenidas, etc. También es necesario en este sentido el desarrollo de la compasión, como valor humano que ayuda a compartir los sentimientos de las y los otros.

Es necesario que la escuela coeducativa trabaje para que los niños y las niñas incorporen estas competencias como atributos personales y naturales a su carácter, lo que les ayudará a encontrar las mejores opciones para la resolución de conflictos que se les puedan plantear no solo durante la infancia y juventud, sino en el transcurso de todas sus vidas.

A lo largo de los siglos la sociedad ha demostrado ser capaz de poner fin a otras formas de opresión y de articular mecanismos a favor de las personas más desprotegidas. Ahora debe demostrar su capacidad para cambiar las relaciones entre mujeres y hombres, entre chicas y chicos, puesto que, pese a los avances realizados a favor de la emancipación de las mujeres en numerosos terrenos, persiste la violencia contra las mujeres. Poner fin a esta violencia constituye un requisito indispensable para alcanzar la igualdad entre los sexos. No es posible progresar en el establecimiento de la igualdad real entre mujeres y hombres mientras siga habiendo tanta explotación sexual, tantas violaciones, malos tratos, acoso sexual… No avanzaremos hacia una sociedad justa e igualitaria mientras no rechacemos todo el sexismo y las desigualdades sobre las que se funda nuestra sociedad.

Más aún si tenemos en cuenta que la agresión y la violencia no son aspectos biológicos del ser humano, "los seres humanos no pertenecemos a la biología de la violencia y la agresión, aunque seamos biológicamente capaces de vivir y cultivar la violencia (…) estas surgen como modos culturales de vivir en el espacio psíquico del patriarcado29. Por esto, la violencia contra las mujeres irá perdiendo fuerza a medida que se vayan produciendo cambios sociales y estructurales profundos que acaben con actitudes discriminatorias y hábitos sociales y culturales muy arraigados, que impiden que las mujeres se desarrollen libremente y que participen de un modo activo en todos los ámbitos, públicos y privados, siendo protagonistas de la defensa de sus derechos30 En este sentido resulta fundamental el papel de los centros educativos en la formación de las nuevas generaciones en la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, para conseguir una sociedad mas justa en la que la violencia hacia las mujeres no tenga cabida.

Texto: Mónica Guerra García Universidad de Sevilla

1FREIXAS FARRÉ, Anna (2001): "Entre el mandato y el deseo: la adquisición de la identidad social y de género", en Flecha García, Consuelo y Nuñez Gil, Marina (Eds.): La Educación de las Mujeres: Nuevas Perspectivas. Sevilla. Universidad de Sevilla., p. 24.
2RUBIO ROMÁN, Araceli (2001): "Violencia de género", en Flecha García, Consuelo y Nuñez Gil, Marina (Eds): La educación de las mujeres: nuevas perspectivas, Sevilla, Universidad de Sevilla, p. 249.
3SAU, Victoria (1990): Diccionario ideológico feminista, Barcelona, Icaria., p. 25.
4Cfr. LOPEZ PUIG, Anna (1992): La agresividad en la infancia. Estudio empírico comparativo entre sexos en MORENO MONSERRAT: Del silencio a la palabra. Coeducación y reforma educativa, Instituto de la Mujer, Ministerio de asuntos sociales Madrid p.35-46 y GREU, XESCO Y MORGENAT Montserrat (1992): El juego y los modelos de género p.47-59 en MORENO MONSERRAT op.cit.
5Cfr. LOPEZ PUIG, Anna (1992): op.cit. p.35
6ROVIRA, Marta (2000): El tratamiento de la agresividad en los centros educativos: propuestas de acción tutorial, Barcelona, Institut de Ciències de l´Educació, Cuadernos para la coeducación p.25
7ZAITEGI, Neli y AMIGO, Margarita (1995): Trabajando en la prevención del maltrato, Vitoria-Gasteiz, Emakunde, Instituto Vasco de la Mujer. p. 27-29
8Cfr. GRAÑERAS PASTRANA, Monserrat y otras (2001) Las mujeres en el sistema educativo español, Madrid, CIDE-INSTITUTO DE LA MUJER, p.42
9Cfr. DEFENSOR DEL PUEBLO (1998): La violencia domestica contra las mujeres, Madrid, Informes, Estudios y Documentos.p. 111.
10ROVIRA, Marta (2000): op. cit. p. 27.
11Cfr. HERNÁNDEZ DE FRUTOS, Teodoro y CASARES GARCÍA, Esther (2002): Aportaciones teórico-prácticas para el conocimiento de actitudes violentas en el ámbito escolar, Pamplona, Instituto Navarro de la Mujer. P.57-59
12 Cfr. FLECHA GARCÍA, Consuelo (2002): Informe de investigación presentado al Instituto Andaluz de la Mujer. Documento inédito.
13ZAITEGI, NELI y AMIGO Margarita (1995): op.cit. p. 16.
14Cfr. ALBERDI, Inés y MATAS, Natalia (2002): La violencia domestica. Informe sobre los malos tratos a mujeres en España, Barcelona, Fundación La Caixa, Colección Estudios Sociales, Número 10. p. 9.
15Cfr. PRESIDENCIA DE LA UNIÓN EUROPEA, ESPAÑA (2002): Guía de buenas prácticas para paliar los efectos de la violencia contra las mujeres y conseguir su erradicación, Madrid, Instituto de la Mujer, p. 51.
16Cfr. PRESIDENCIA DE LA UNIÓN EUROPEA, ESPAÑA (2002): Estudio sobre las medidas adoptadas, por los estados miembros de la Unión Europea, para luchar contra la violencia hacia las mujeres, Madrid, Instituto de la Mujer.p.41-59
17Cfr. PRESIDENCIA DE LA UNIÓN EUROPEA, ESPAÑA (2002): Estudio sobre las medidas adoptadas, por los estados miembros de la Unión Europea, para luchar contra la violencia hacia las mujeres, op. Cit, p. 51.
18Cfr. INSTITUTO DE LA MUJER (2001):IV Plan para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2003-2006 Madrid 2003 Instituto de la Mujer; y INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER (2001): Plan de acción del Gobierno Andaluz contra la violencia hacia las mujeres 2001-2004.Instituto 2001 Sevilla
19HERRANZ CONTRERAS, Lucia y RODRÍGUEZ MARÍN, Milagro (1999): Violencia contra las mujeres. Manual de formación, Málaga-Sevilla, Junta de Andalucía, Instituto Andaluz de la Mujer, p. 19.
20DÍAZ-AGUADO JALÓN, Mª José (2001): La construcción de la igualdad y la prevención de la violencia contra la mujer desde la educación secundaria, Madrid, Instituto de la Mujer. p. 29..
21Cfr. TOMÉ, Amparo-RAMBLA, Xavier (ed): Contra el sexismo, Coeducación y democracia en la escuela, Madrid, Ed. Síntesis, -Universitat Autónoma de Barcelona, -Institut de Ciències de l´Educació, 2001. y MOLINA Caterina (traductora) (1991): La educación de lo femenino. Estudio internacional sobre las desigualdades entre muchachas y muchachos en la Educación. Barcelona, Aliorna Teoría i práctica, 1987.
22Cfr. HERNÁNDEZ DE FRUTOS, Teodoro y CASARES GARCÍA, Esther (2002): op. cit. p.46-47
23HERNÁNDEZ MORALES, Graciela y JARAMILLO GUIJARRO, Concepción (2002): Tratar los conflictos en la escuela sin violencia, Madrid, Serie Cuadernos de Educación No Sexista Nº 14, p. 31-32.
24Cfr. INSTITUTO DE LA MUJER (1999): Prevenir la violencia. Una cuestión de cambio de actitud, Serie Cuadernos de Educación No Sexista. Nº 7, p. 15.
25SASTRE VILARRASA, Genoveva, MORENO MARIMON, Montserrat (2002): Resolución de conflictos y aprendizaje emocional. Una perspectiva de género, Barcelona, Gedisa, p. 45.
26Cfr. Ibídem, p. 46-47.
27Ídem.
28Cfr.. LUQUE LOZANO, Alfonso; MOLINA BERNÁRDEZ, Angela Mª y NAVARRO HIDALGO, Juan José (2000): Educar la tolerancia: una propuesta de trabajo, Sevilla, I y E Serie Práctica, Colección Investigación y Enseñanza, Diada, p. 11.
29MATURANA, Humberto (1997): "Biología y violencia" en Maturana, Humberto; Coddou, Fernando; Montenegro, Hernán; Kunstmann, Gloria y Méndez, Carmen Luz, Violencia en sus distintos ámbitos de expresión, Santiago de Chile, Dolmen, p. 85.
30BUSTILLO SUÁREZ, Elena (2002): "Jóvenes, erradicación de la violencia contra la mujer y protección de las víctimas" en Instituto de la Mujer, Mujeres jóvenes: el avance hacia la igualdad, Seminario realizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Madrid, Instituto de la Mujer, p. 28.

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