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"madres sangrientas" ESTOY CANSADA

Nos ha parecido interesante rescatar esta carta –por su experto-contenido-que replica a un artículo de opinión publicado en el diario ABC el 1 de Mayo de 2007. El artículo en sí se titula: "Madres sangrientas", de Edurne Uriarte. Nohace falta leer entre líneas para percibir el perspicuo mensajede esta criatura. "Las maliciosas madres infectan con su veneno a los bondadosos padres e hijos. El mal se encuentra en la mujer, las madres son las manipuladoras, las causantes de las desgracias que acechan a la humanidad…" Está claro que la susodicha también sufre el sap (síndrome de alineación patriarcal).

Sí, estoy cansada, estoy cansada de que ni hoy día de fiesta, día del trabajo, se deje de hablar mal de las mujeres, y lo que es peor, que lo haga otra mujer, me prometí a mi misma que iba a dejar de contestar a cada artículo que versara contra las mujeres, por que me consumía tanto esfuerzo y tanto tiempo, pero no puedo, otra vez he picado el anzuelo, es que es toda una provocación, que titular: "madres sangrientas", que forma de generalizar, como sabe captar la atención, creo que no es consciente del daño que hace, ya no sólo somos las desgraciadas que si aguantamos la violencia machista es porque queremos, ahora además somos madres sangrientas y las responsables del terrorismo en el mundo, ¡toma ya! Y yo pensando que no teníamos poder ninguno, y menos frente a los hombres, en esta sociedad machista y androcéntrica.

Hasta ahora sólo éramos responsables del alto nivel de desempleo por habernos incorporado al mercado laboral, del fracaso escolar y de la destrucción de la familia y sus valores, por dejar a nuestra prole tantas horas sin su madre por nuestra profesión, pero esto ya, querida Edurne, me parece que es pasarse. Qué poco sabes de la historia de las mujeres, si supieras un poco más de ella sabrías que esas madres de hijos terroristas lo único que hacen es reproducir el acerbo cultural en el que se han educado en el que les han enseñado a ser madres y esposas obedientes de un sistema totalitario, violento y agresivo, mira por dónde, impuesto por hombres, porque en esas sociedades terroristas el patriarcado impera, y por ello el machismo.

Vaya desde estas humildes palabras un abrazo de apoyo a todas las víctimas de cualquier tipo de terrorismo, incluido el machista, y el más profundo rechazo a todo tipo de violencia.

AMPARO MARÍN ARELLANO

FEMINISTA, ABOGADA y EXPERTA EN POLÍTICAS PÚBLICAS DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

 

 Artículo, tal y como apareció en el diario ABC, causante del cansancio de la abogada y feminista Amparo Marín

document.forms['aspnetForm'].action='';Madres sangrientas

PORTADA > Hemeroteca > 01/05/2007 > Opinión – ABC -1-5-2007 02:49:00  

 

Siento un notable escepticismo ante una extendida teoría según la cual las mujeres somos menos violentas que los hombres. Es cierto que algunos datos parecen avalarla. El sexo de víctimas y asesinos en la violencia de género, por ejemplo. O el número de hombres, casi todos, y de mujeres, una minoría, en todas las organizaciones terroristas del mundo.

La teoría del pacifismo genético de las mujeres minusvalora, sin embargo, otros datos. Los de las mujeres en la retaguardia de los asesinos, por ejemplo. La retaguardia está plagada de mujeres. Muchas veces, de madres. Como las madres de los suicidas islamistas que alientan a sus hijos al suicido y al crimen. Como la madre del etarra Jon Bienzobas que lanzaba besos de aprobación a su hijo en la sala donde lo juzgan por el asesinato de Francisco Tomás y Valiente.

No porque pensara que su hijo es inocente, me temo. Son demasiadas las evidencias en contra de Bienzobas, hasta para una madre. Y demasiadas historias como la suya detrás del terrorismo etarra y de todos los terrorismos. Madres que educan a sus hijos en el fanatismo. Que los conducen hasta el crimen. Que los jalean cuando lo cometen, que sostienen a las organizaciones terroristas en la calle y en los hogares. Que alimentan el odio y la furia criminal de sus retoños hasta el final de sus días. Orgullosas de su obra, como la madre de Bienzobas, la exhiben para las cámaras de televisión, delante de las víctimas de sus hijos. Las desprecian tanto como aman el fanatismo que enseñaron. Bienzobas y otros como él son incomprensibles sin las mujeres que les ayudaron a ser lo que son.

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