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¿REACCION O MISOGINIA?

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¿Existe una campaña de descrédito hacia las p♀líticas? ¿REACCION O MISOGINIA?

Acaban de celebrarse elecciones municipales y autonómicas y sí, la paridad -palabra manipulada donde las haya- más o menos, se ha respetado en las listas presentadas por los partidos políticos. Pero, la realidad es que esta manoseada paridad no es real dentro –y me refiero al consciente más que al subconsciente- de cada persona que forma el todo de un partido político. La realidad, la cruda realidad, es que la misoginia es un sentimiento percibido por demasiadas mujeres tanto fuera como dentro de la política, lugar donde –por lo menos por ley- no debería sentirse en absoluto.

Durante el tiempo que ha durado la campaña electoral hemos tenido la oportunidad de hablar –y escuchar- con muchas candidatas –hoy algunas ya alcaldesas y otras concejalas de diferentes áreas- fuera de micrófono y lo que hemos oído y escuchado ha sido patético; vergonzoso también: lo que les ha ocurrido a muchas de ellas son cosas y actos aberrantes y el adjetivo aquí utilizado es suave. Señalaba una candidata andaluza que el "futuro" alcalde, hacía lo imposible para que las "novatas" (así las llamaba él) no intervinieran en los mítines de los barrios "porque no iban a saber hacerlo", "que no sabían contactar con la gente" "mejor que lo hiciera él que, al fin y al cabo, era el candidato a alcalde". Totalmente ninguneadas y, por otra parte, utilizadas para hacer el buzoneo, para repartir propaganda, para colocar las sillas, para comprarle las botellas de agua..., alcalde de izquierdas se define él (?) Otro candidato a alcalde y más a la izquierda aún que el anterior, utilizó a una candidata para atraer votos, que los consiguió, claro está, pero, una vez en el sillón, a está concejala "acarreadora de votos" (de muchos votos debido a su gran humanidad y a su incansable trabajo con las mujeres) en compensación, le concedieron la Concejalía de la Mujer –ella la quería- y la de Cultura; ésta no la quería, no por nada sino porque apenas está dotada económicamente y porque tiene que lidiar con acciones muy "populistas". Pues bien, esta concejala, debido a las presiones del partido, se ha visto forzada a deponer su cargo: desde que comenzó la "verdadera" campaña hasta el día de hoy, esta mujer no duerme, el pelo se le cae y sufre ataques de ansiedad.

 

Escribía Inmaculada Montalbán Huertas el pasado mes de Junio en El País que las elecciones municipales del 27 de Mayo "serán conocidas como las primeras de las listas paritarias, las que abrieron las puertas del gobierno local a un importante número de mujeres en nuestros pueblos y ciudades andaluzas". Se preguntaba asimismo Inmaculada Montalbán si semejante escenario iba a contribuir en la mejora de la actividad política y la gestión de los intereses generales. Quizás sí mejoren los intereses generales pero en detrimento de los intereses de las mujeres,  en particular. También dice Montalbán Huertas que a mayor número de mujeres, mayor posibilidad de que adquieran responsabilidades en áreas claves de la gestión municipal como la económica o urbanística. Totalmente equivocada. Hay mayor número de mujeres pero éstas siguen dirigiendo áreas "no claves" y, por ende, con un presupuesto ridículo. Valga el ejemplo de la Delegación de la Mujer de Sevilla (que según el Instituto Nacional de Estadística [INE] 2006, cuenta con 704.414 habitantes) que ha sido beneficiada con la cantidad de 1,4 millones de euros para el Servicio de la Mujer, los Puntos de Información y Atención y el Plan de Igualdad. En contrapartida, Juventud y Deporte 28,2 millones; Participación Ciudadana 7,1 millones; Medio Ambiente 3,8 millones; Cooperación al Desarrollo 3,6 millones; Economía y Empleo 29,2 millones; Bienestar Social 28,8 millones, Urbanismo 76,4 millones; Gerencia de Urbanismo 161,8 millones… ¿Desprecio, misoginia, desinterés, desdén…? Que responda, en este caso el alcalde.

 

Siguiendo con el tratamiento irrespetuoso y a veces obsceno que sufren nuestras políticas, podemos hablar también del caso de La Carolina: el alcalde anterior basó su campaña en cebarse contra la candidata, hoy alcaldesa, Ángeles Férriz. El anciano ex alcalde mantuvo una cruzada contra la alcaldesa totalmente salida de tono. "La aprendiza de política", fue lo más suave que le llamo. Colgó pancartas por la ciudad con frases soeces, recorrió el pueblo en coche con megafonía atacándola a diestro y siniestro. Pero, la escena más patética fue el reparto de un disco compacto a las personas del pueblo con un rap musical con frases vejatorias que emanaban una prepotencia exacerbada junto con una manifiesta misoginia contra Ángeles Freís, actual alcaldesa de la Carolina.

 

El pasado mes de febrero moría la diputada -1999-2001- del Partido Laborista con el mandato de Blair, Fiona Jones de decepción y alcohol: el Partido le había abandonado. El estudiado, organizado y sistemático acoso a esta política por los propios miembros de la sección local del partido y la vil cobardía del Partido Laborista para cortar por lo sano este despropósito acabo con su vida. En 1999 fue declarada culpable de fraude electoral: le acusaron de falsear sus gastos de campaña. Sin embargo se demostró que no había cometido delito alguno, se le permitió volver a competir por un puesto en el Parlamento, se presentó a las elecciones pero, ya era demasiado tarde; no ganó. Se refugió en el alcohol, y una mañana se cayó de la cama, la incorporaron pero… ya no se volvió a levantar. No solamente el partido le había abandonado, la utilizó y luego la tiró a la cuneta. Casos como este o similares tenemos para dar y regalar.

 

¿Qué ha pasado con la candidata Ségolène Royal? Sami Nair razonaba lo siguiente sobre su derrota: Ségolène no pudo, por diversas razones, conseguir que el Partido Socialista cerrara filas tras ella al día siguiente de su designación como candidata por los militantes. Ahora bien, en Francia no es posible ganar unas elecciones sin el apoyo de un partido poderoso. No es que el Partido Socialista no se movilizase por ella, que lo hizo. Pero los electores tuvieron la impresión de que había divergencias importantes entre los dirigentes, y eso introdujo una duda sobre las posibilidades de éxito de Ségolène una vez elegida. Más solapadamente aún, es evidente que el hecho de ser mujer no ha jugado en su favor: las primeras críticas contra su pretendida incompetencia, repetidas a coro por la derecha, llegaron desde el Partido Socialista y, concretamente, desde algunos de sus dirigentes. El hecho de que Eric Besson, responsable del programa económico de Ségolène, sea hoy ministro de Sarkozy no sólo concierne a la crónica de las traiciones políticas, sino que dice mucho sobre el funcionamiento de la campaña de Ségolène y los conflictos que la han entorpecido".

Una periodista francesa me comentaba que en las calles, mientras duró la campaña, no se hablaba más que de las diferencias entre Ségolène y Sarko. El candidato y hoy presidente necesitaba ser "acercado" al electorado -estaba demasiado acartonado- pero sin dejar de mostrar cierta autoridad: para ello decidieron acortarle el apellido y, sea como fuere, surtió efecto. Pero a la mujer que compitió con él por el liderazgo de Francia sólo se la llamaba por su nombre y, en demasiadas ocasiones por el diminutivo "Ségo". A Ségolène Royal no le perdonaron la seguridad en sí misma ni su ansia de poder. Cualidades, dirían si el sujeto fuera un hombre; hándicap, un estigma si es una mujer quien las posee. Royal no recurrió a la fácil estrategia de la apariencia mansa y frágil o a la sonrisa tontorrona de eterna madre bobalicona y esposa amantísima. Se olvido de cómo-las-mujeres-han de-ser-para-poder-llegar-al-mismo-sitio (que ellos).

 

A las mujeres se les cuestiona absolutamente todo, hasta el color de sus bragas. Yo no conozco, personalmente, a muchas de las políticas que han accedido en esta legislatura –o las que están en el gobierno central o las que gobiernan en otros países- pero me siento humillada por lo que se ha dicho y se dice de ella (más de su apariencia física que de sus dotes intelectuales. En el número uno hicimos un artículo que se titula Los modelos de las ministras versus las ministras modelos" http://www.laotrapagina.com/pages/index.php?id=1). Sus vestidos y sus chaquetas son objeto de comentarios permanentes, amén de lo que éstos envuelven: que si llevan o no tacones, que si llevan el bolso a juego con los zapatos o no, que si los pantalones no les sientan demasiado bien, que si el blanco le hace demasiado gorda y que si con el rojo parece una pelandusca…, sin mencionar las patas de gallo, la papada, la celulitis o si se ha hecho un lifting o se ha inyectado botox. El caso es que la sociedad, en general, no les perdona que compitan con los varones, quiero decir, que compartan el poder que les corresponde por derecho, porque un gran número de ciudadanos y ciudadanas piensa -siguen pensando porque les conviene o porque verdaderamente así lo creen- que la mujer ha de quedarse, debe quedarse, en el hogar con la prole. O, ¿no hemos escuchado voces culpando al género femenino de la violencia de nuestros hijos y después maridos, amantes o lo que devinieren y de la desestructuración de la familia?

 

¿Conocemos a alguna mujer política que haya recibido parabienes de la prensa en particular y del público en general por su intendencia? Desen un paseo por las hemerotecas y echen una ojeadita al archivo y ustedes ya me dirán. ¿Han leído alguna vez –o escuchado- que el traje de alpaca que llevaba Blair en la reunión del G-8 le hacía bastante gordo o que el mismo no iba bien con los zapatos marrones que llevaba en ese momento? ¿Alguien ha escrito –y criticado- lo que le afea las bolsas a Felipe González y lo mayor que le hacen? Y qué me dicen del deteriorado bisoñé que luce el señor Aznar encima del labio superior, ¿alguien se ha metido con él? ¿Y quién habla de las toscas maneras del presidente de los y las norteamericanas? ¿Y de su prodigiosa inteligencia? También podemos hablar, criticar y reírnos hasta la saciedad de la facha de algunos mandatarios o de su insigne o indocta lucidez, pero a nosotras nos preocupan otras cosas más importantes como son la erradicación de la violencia contra las mujeres, los niños… de la sociedad, la igualdad real en el trabajo, en la política, en la universidad, en el deporte…, que las mujeres no sean castigadas por abortar, que puedan mostrar su cara y no tengan que esconderla bajo un trapo, por una educación sin estereotipos y en libertad…, de forma que alumnas y alumnos puedan desarrollar toda su potencialidad, etc., etc. Son tantas y tantas las cosas que nos preocupan y en las que trabajamos que no tenemos tiempo que perder con semejantes memeces.

 

Estamos hartas de escuchar que las mujeres sacan mejores calificaciones que los hombres en el sistema educativo, pero esto no se queda ahí: cuando se analizan los requisitos demandados para el desempeño de un liderazgo fuerte en el mundo empresarial–pensamiento estratégico, creación de relaciones empresariales, influencia y comunicación- observamos que de hecho, las mujeres tienen un nivel de capacidad más alto que los hombres, entonces ¿por qué esta gente más capacitada no está dirigiendo la sociedad? Las respuestas potenciales son muchas y variadas pero la que más suena es que los hombres no están preparados para renunciar, ceder o compartir sus asientos en la tribuna sin que medie un combate. Sí, también escuchamos que "son demasiado blandas, no exigen lo suficiente, no son asertivas..." O todo lo contrario "es una bruja, parece un macho, nos ha salido mandona". El hecho es que nunca están contentos con nosotras pero, ¿a quién le importa? Nuestro reto es ayudarnos a comprender y a operar en este "alien" entorno de manera eficaz; interiorizar que nuestra manera de hacer las cosas es tan válida como la  suya: distinta pero igualmente eficaz porque ¿quién dice que su método es el adecuado? ¿Con que parámetros se mide esta supuesta eficacia? El no hacer las cosas "como siempre se han hecho", el ser diferente, no igual ¿es significativo de peor, de malo, de no sirve? En absoluto porque ser diferente o hacer las cosas de otra manera si el resultado es óptimo, ¿a quién le duele la diferencia?

 

Seamos personas honestas, dejémonos de pamplinas y actuemos como mandan los tiempos, los tiempos modernos que nos están tocando vivir (a unos mejor que a otras) y como bien decía la pensadora feminista Victoria Sendón "si tenemos deberes como ciudadanas –impuestos directos, por ejemplo- también debemos gozar de ciertos derechos que no suponen ciertamente privilegios"

 

Este artículo está dedicado a Fiona Jones, a Ségolène Royal, Ángeles Férriz, Rosa Aguilar, Maria Teresa Fernández de la Vega, a Angela Merkel, a Indira Gandhi, Matilde Fernández,  Isabel Tocino, Vigdís Finbogadóttir, Mary Robison, Mary Robinson, Benazir Bhutto, Rosa Conde, Gro Harlem Brundtland, Carmen Calvo, Kim Campbell, Violeta B. de Chamorro, Tansu Çiller, Edith Cresson, Begum Khaleda Zia, Janet Jagan… y a todas las mujeres políticas que nos han precedido, a las presentes y a las que en el futuro vendrán.

 

Natalia Martín - Periodista

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Sábado 23 de septiembre de 2017 - 22:01