MIRANDO AL FUTURO CON EL PASADO PRESENTE

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MIRANDO AL FUTURO CON EL PASADO PRESENTE

Las Naciones Unidas han dado la espalda, de nuevo, al pueblo saharaui. Alá, que parece cansado de tanta inoperancia humana y de un conflicto que dura más de 25 años, tampoco parece haber interferido favorablemente en pro de este pueblo olvidado por... casi todo el mundo. Discusiones, idas y más venidas, pero el problema cada vez adquiere más volumen y menos visos de poder solucionarse. Por ende, las ayudas internacionales tienden a decrecer, la situación es cada día más desesperada y el viento del Sahara trae rumores de guerra, y las mujeres saharauis fueron propuestas para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2001 (premio que no consiguieron). Si la mujer saharaui es capaz de sobrevivir en la estéril 'hammada' argelina, de seguro que sabrá cómo enfrentarse a este nuevo envés.

El primero es amargo como la vida... el segundo suave como la muerte ...y el tercero, dulce como el amor[a propósito del té]   Ser mujer nunca ha sido una tarea fácil en ningún lugar de la tierra. La historia es testigo de que no miento. No obstante, hay ciertas mujeres que han tenido más o menos suerte y algunas han sido tratadas mejor y peor que otras; todo depende del lugar, época, situación social y condición geográfica... Las mujeres saharauis más que maltratadas, lo que sienten es que el mundo las obvia, al fin y al cabo no es un pueblo ‘importante’ para nadie. Pues bien, estas mujeres hace mucho tiempo, demasiado, se vieron obligadas a abandonar sus casas y construir otras en medio de la nada, bajo un sol que con frecuencia sobrepasa los 50 grados, Y, en este entorno, llevan viviendo casi 30 años.   Durante todos estos años, ellas han sido las principales protagonistas de esta joven República. Ellas han logrado una sociedad digna, sociedad que representa todo un ejemplo para los países de confesión musulmana. En el ámbito social, educativo, sanitario, laboral... su protagonismo ha sido excepcional. Atrás queda el analfabetismo y la completa sumisión al hombre.   Ni las destructivas tormentas de arena, ni el sol abrasador o el gélido invierno han logrado desanimar a las mujeres saharauis que han construido, mientras los hombres se encontraban en el frente, una ciudad que cuenta con jardines de infancia, escuelas situadas en sus dairas (barrios), escuelas especiales para niños y niñas con minusvalías e internados para finalizar lo que sería nuestro bachillerato; la educación es obligatoria y gratuita. Hay estudiantes que terminan su formación en el extranjero Libia, Argelia, Cuba..., a través de becas. En esta área, la mujer es protagonista absoluta.   También han erigido hospitales y centros de salud que, pese a sus carencias materiales, es un ejemplo para cualquier país africano: sanidad gratuita para todo el mundo. El personal sanitario realiza su formación en el extranjero y una vez finalizada la misma regresan porque 'han de prestar sus servicios a su pueblo'. También cuentan con la colaboración de un voluntariado extranjero, principalmente español. En este campo, la presencia de la mujer es importantísima: Hay un 10 por ciento de doctoras, y entre enfermeras y ATS suman casi un 70 por ciento.   En lo referente a la cultura ésta, además, está representada por una mujer: la Ministra de Cultura y Deportes, la señora Hmada. Señala la ministra que la voluntad férrea de las mujeres saharauis ha sido fundamental, imprescindible. Gracias a ellas, los campamentos cuentan con un desarrollo cultural muy notable: grupos musicales y de danza, publicaciones informativas, programas y actividades radiofónicas... A través del folclore el pueblo saharaui expresa su deseo más arraigado: la libertad.   También la mujer se encuentra presente en la producción que aunque comparativamente débil, poco a poco va cogiendo más volumen: la artesanía de tejidos y objetos de piel, la confección de sus melfas, vestidos y haimas corre principalmente de su cuenta. El mercado que van creando con el correr del tiempo va adquiriendo prestancia. Los visitantes, principalmente de ONG’s, son conscientes de este cambio, y hablan de que con el paso del tiempo éste se va fortaleciendo.   En la administración de los campamentos, en la higiene y limpieza, en la seguridad y la organización de las casi ciudades, la mano de la mujer está muy presente. Las miles de personas que visitan anualmente estos campamentos quedan sorprendidas al comprobar que estas ciudades no tienen nada que ver con las de sus vecinos: la limpieza, el orden, la seguridad... es una imagen insólita en el norte de África pero que por raro que parezca, sí se da aquí. Y todo se debe al esfuerzo cotidiano, gratuito y obstinado de las mujeres.   No obstante, y al igual que en los países occidentales teóricamente más avanzados, la cúspide sigue en manos principalmente masculinas. Señalaba la señora Hmada que las mujeres saharauis han conseguido un estatus social que nada tiene que ver con el de sus hermanas musulmanas y que estos avances han llegado, principalmente, a través de la educación. 'La sociedad saharaui está actualmente en continuo conflicto, conflicto que viene dado por un choque generacional, por un choque de ideas, de formas distintas de pensar, de comportamiento, de actitud ante la vida...'   "Muchos jóvenes se forman en el extranjero donde permanecen durante diez o quince años. Han tenido contacto con otras culturas, otras tradiciones, otras religiones... el choque es inevitable. Vuelven a su tierra porque lo consideran un deber: los chicos y chicas son conscientes de que tienen una deuda con la sociedad y quieren pagarla. Creen también que van a lograr que se den algunos cambios en la misma, que ésta sea menos rígida, menos tradicional y arraigada en los valores ancestrales. Los padres y los ancianos se sorprenden ante ciertos comentarios o actuaciones de sus jóvenes pero... no hay duda de que esto es bueno para el pueblo saharaui."   Apostilla la Ministra de Cultura y Deportes que 'tanto en cuanto se mantenga el respeto a nuestros ancianos, a la familia... los cambios suelen ser positivos, son buenos para el crecimiento intelectual, son importantes para las mujeres. Se da el choque entre madres e hijas, entre madres e hijos, entre éstos con sus padres y entre mujeres jóvenes y mayores pero, a pesar de todo esto, hay que defender la actitud abierta y moderna que las madres saharauis tienen ante sus jóvenes. Han logrado, están logrando un cambio sustancial en una sociedad, antaño extremadamente machista e intolerante con las mujeres. El pueblo saharaui se encuentra en continua evolución'.   Por su tolerancia, dedicación y esfuerzo, por todo lo que se ve y por aquello que no se ve y que guardan en lo más profundo de su alma el sufrimiento acumulado durante casi tres décadas- por todo esto, las mujeres saharauis fueron propuestas para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2001. Desgraciadamente, no fueron las afortunadas.   A este respecto, la Ministra Hmada señalaba que "el mero hecho de haber sido mencionadas ha significado un reconocimiento al pueblo saharaui a través de sus mujeres. Significa que la mujer musulmana, la mujer africana, la mujer del tercer mundo ha conseguido ciertos logros en una sociedad tan patriarcal como la musulmana, es decir que, que la simple mención al premio, ya está dando sus frutos, y las gentes del mundo se están dando cuenta de que realmente la imagen de la mujer afgana no es la única imagen de la mujer musulmana', y continúa explayándose la ministra aseverando que todo esto lo está logrando la mujer saharaui con su trabajo lento pero continuo y con la ayuda de otras mujeres 'que tenemos en Europa y en América Latina y claro, en España...'   De repente cambia el semblante de la Ministra y sus ojos parecen algo vidriosos, los cierra y permanece así unos segundos. Después los abre, me mira fijamente pero realmente no me ve, su vista queda fija en un punto lejano y en esta pose murmura: 'Si hubiéramos hecho el Referéndum hace 30 años no nos hubiera ocurrido esto... guerra, destrucción, miseria... y sobre todo mucho dolor aquí (señala su corazón), hemos padecido mucho y entonces nos sentimos olvidados, despreciados... En fin...' Emite un suspiro y sacude la cabeza como queriendo desechar ciertos fantasmas que han acudido a su mente. Su mirada vuelve a estar limpia y de su boca se desprende una sonrisa. Sonreímos las dos.   No podemos terminar esta conversación con la Ministra sin antes formular una pregunta que suponemos se la hacen ellas mismas las mujeres saharauis todos los días o por lo menos se la han planteado en más de una ocasión. ¿Qué pasará cuando vuelvan a los territorios ocupados? ¿Sufrirán las mujeres una vuelta al pasado, como por ejemplo, sus hermanas argelinas, afganas, egipcias, etc., etc.? Tanto Mariam Hmada como otras mujeres de los campamentos, aseguran que es imposible. Tienen el total convencimiento de que eso no va a sucederles jamás porque 'han trabajado desde la base, educando a los niños y a las niñas en el respeto y en la igualdad y es imposible que sea de otra manera y los mayores... no, no lo permitiríamos. Somos conscientes de lo mucho que nos ha supuesto llegar hasta aquí... No, estos logros son ya derechos adquiridos y no pueden desaparecer. Llegar hasta donde estamos ahora nos ha costado sudor y lágrimas y estamos suficientemente preparadas para continuar luchando por ello'.   Su fuerza física, pero más su fuerza interior es digna de envidia. Han librado una guerra que ha durado más de 18 años, han hecho habitable un infierno y aún dicen no estar cansadas, que les queda fuerzas para continuar luchando para conseguir lo que consideran suyo. La validez del Plan Baker está en juego y los silencios de Kofi Annan están creando un malestar que nadie sabe cómo acabará. Asimismo, la ausencia de mención al Plan Bakker II en el informe que el secretario general de la ONU presentó al Consejo de Seguridad el pasado 20 de abril está avivando la zozobra en la antigua colonia española. Desde el invierno de 2001 el Polisario no cesa en su amenaza con retomar las armas contra Marruecos, amenaza que está tomando un mal cariz en estos últimos meses. Los rumores son cada vez más insistentes y el hacha de guerra está a punto de ser desenterrada.   ¡Que los vientos del Sahara se lleven estos horribles rumores!

Natalia Martín - Periodista

Fotografía: A. Elías

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Jueves 25 de mayo de 2017 - 12:47