Hablando de homenajes

Laura Freixas

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Hablando de homenajes

Qué difícil es hacer balance! Y sin embargo, eso es lo que nos exigen, los aniversarios, como el de Lidia Falcón, que la semana pasada cumplió 75 años.
Con ese motivo, varias norteamericanas (entre ellas Shere Hite), algunas españolas (Cristina Alberdi, Anna Caballé...), un sueco (ex director de Amnistía Internacional)... le tributaron un homenaje en Madrid. Fue un hermoso reconocimiento de lo mucho que le debemos los españoles, las mujeres sobre todo. Pero ¿dónde estaban las jóvenes?... Las españolas que hoy tienen 30 años han nacido disfrutando ya de unos derechos que les parecen lo más natural del mundo: no se dan cuenta de que para conseguirlos, sus antecesoras lucharon con un gran coste personal. El que pagó Falcón se refleja en sus libros de memorias, para mí lo mejor de su obra: Los hijos de los vencidos, La vida arrebatada...
Comparándolos con otras autobiografías de la época, el contraste es brutal. Los memorialistas del franquismo (Castilla del Pino, Esther Tusquets, Juan Goytisolo...) son, con todos los respetos, hijos de papá; sólo ella cuenta cosas como haber vivido en una barraca o pasado años en la cárcel.
Pero más allá del heroísmo antifranquista, que tanto entusiasma a los extranjeros sobre todo -admirativos ante una dimensión, la épica y colectiva, de la que carece su propia historia, al menos la más reciente-, la trayectoria de Lidia Falcón nos invita a hacernos algunas reflexiones.
Por ejemplo, que una militancia que nunca obtiene el poder, ni siquiera en pequeñas dosis, está condenada a la marginalidad, como es el caso del Partido Feminista que ella fundó y preside. Poca gente, y cada vez menos, está dispuesta a sacrificar tiempo, energía y dinero sin recibir nada a cambio, más que esa "alegría de la lucha" de la que hablaba la sufragista Emmeline Pankhurst y que Falcón suele citar. Quizá es más eficaz el feminismo institucional, por más que una purista como ella lo aborrezca.
En cuanto a esas jóvenes que dan por supuesta la igualdad y creen que su futuro depende exclusivamente de su esfuerzo, cuando a los cuarenta años descubran que han llegado mucho menos lejos de lo que merecían, y empiecen a preguntarse porqué, tal vez se acuerden de Lidia Falcón y de eso que hoy consideran innecesario y pasado de moda, el feminismo.

Por: Laura Freixas (publicado en la Vanguardia el pasado 23 de diciembre de 2010)

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