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Oriente, Occidente y Mujeres

Susana Marín Aguilera

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Hace quince días tuvo lugar en Sevilla, con el respaldo de la delegación de la Mujer del Ayuntamiento, el IV Encuentro Europeo Mujeres, Género y Economía: Nuevos modelos para nuevos retos, que contó con la paricipación de Lourdes Benería, profesora universitaria y profesora asociada al Instituto Interuniversitario para el Estudio de Mujeres y Género) de Barcelona; Patricia Paperman, socióloga y catedrática del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de París; Paloma de Villota Gil-Escoín, doctora y licenciada en Ciencias Políticas y en Geografía e Historia por la Complutense: Teresa Martín Palomo, socióloga; y José Ignacio Rufino, economista y profesor Universidad de Sevilla. En esta reunión se puso de relieve la necesidad de corregir los supuestos básicos androcéntricos implícitos en la economía, planteando alternativas que analizan la economía de mercado, la actividad que permite el funcionamiento y el bienestar de la sociedad.

Si hace unos años podíamos ver la crisis como una oportunidad de cambio de modelo económico, productivo y social, hoy esa esperanza se ha evaporado debido a que el neoliberalismo se está reinventando, a los recortes sociales, las ganancias desorbitadas de las élites financieras sin límite ni control, a la desregularización de los mercados y a todo tipo de medias excluyentes que se justifican en los déficit públicos y el exceso de gasto. El coste de la salida de esta crisis lo está asumiendo el ciudadano medio y hemos llegado a crear una nueva clase social: “el precariado". Esta nueva clase social tiene un rostro, y ese rostro es de mujer mayoritariamente. Dada la configuración del mercado de trabajo y la brecha salarial existente, las políticas fiscales que conllevan variaciones en el tipo básico marginal de los impuestos directos como, el IRPF, y que al mismo tiempo conllevan la reducción de los tipos marginales más altos, convierte en discriminatoria una medida que pretende ser presentada en sociedad como neutra. Son las mujeres quienes perciben salarios medios o bajos y por tanto los sujetos pasivos, "por género", del impuesto.

Las mujeres se encargan de las tareas de cuidado invisibles ante la sociedad y la economía y ello las sitúa nuevamente, como más perjudicadas por la crisis. Son las mujeres inmigrantes quienes han "liberado" a las mujeres de los países receptores de mano de obra, de las tareas de atención y cuidado. Tareas asignadas al ámbito doméstico, fuera de la esfera pública y por tanto susceptibles de permanecer oculto ante la sociedad. Una sociedad que quiso trabajadoras, pero a la que llegaron personas.

Los países más desarrollados del mundo, concentrados en el Grupo de los 20 (G20), pudieron evitar una crisis financiera internacional, pero ahora es cuestión de aunar fuerzas para lograr una recuperación sustentable y balanceada entre los países y que a su vez pueda brindar empleo y una justa distribución de la riqueza. Las políticas no equitativas, pueden generar un peligroso cóctel cuando se juntan la desigualdad y el desempleo con tensiones políticas.

Las tensiones políticas nos han obligado a mirar al vecino, a un vecino que ahora vemos como cruel y despiadado pero que departía con nuestros muy demócratas gobernantes en fiestas y saraos, también llamadas reuniones de alto nivel y clima de buena vecindad. Las revoluciones de evolución incierta, muchas de ellas, y que han contado con la estabilidad europea como testigo, han dado una alegría que ha pasado sin pena ni gloria por nuestros informativos: por primera vez en la historia, un país de religión musulmana obligará por ley a que las listas electorales sean listas cremallera, es decir que incluyan, sucesivamente a un hombre y una mujer. El 24 de julio,Túnez celebrará sus primeras elecciones democráticas en medio siglo.

Ser optimista es muy difícil pero nunca fue fácil la lucha contra el totalitarismo. La democracia económica debe permitir poner el mercado al servicio de la sociedad, no la sociedad al servicio del mercado y la sociedad ya no puede permitirse olvidarse de nosotras, no debemos permanecer silenciosas y sobretodo, no debemos ser silenciadas. Nos veremos el año que viene en el V Encuentro.

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Domingo 26 de marzo de 2017 - 22:47