¿Qué se entiende por prostitución?

Prostitución y trata. ¿Existe la delgada línea?

Alicia Peressutti

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¿Es un trabajo? Prostitución y trata. ¿Existe la delgada línea?

"Imaginemos por un momento que el color blanco es la prostitución libremente elegida y el color negro es la trata de personas para
explotación sexual: en el medio hay infinidad de grises."

"En el blanco impoluto ubicaríamos aquellos casos que los medios masivos de comunicación se empeñan en mostrar: la chica
universitaria que cuenta sus vivencias como prostituta en un blog, que “eligió” esta actividad porque le permite hacer mucho dinero en pocas horas de trabajo, dice que le gusta y le asegura un buen pasar económico."

Recuerdo sus manos de hada. La frente amplia y la cuenca celestial de sus ojos de vidrio. Recuerdo cuando encendió el cigarro y me miró sin verme.
Su voz sonó a susurro, con un matiz de lamento.
- Hago esto porque quiero.
Recuerdo que por momentos me quedé sin palabras, hasta que pude armar una frase.
-Te faltan diez materias para recibirte de médica, ¿verdad?
La tarde se nos consumió en la borra del café y a mi el bus se me iba. Entonces me vio con sus ojos inmensos y húmedos y enunció.
-Mi padre es un hijo de macarra, me violó desde los tres años. Ahora yo me vengo cobrándoles...

"En los primeros grises encontraríamos a... una mujer que quedó embarazada en su primera relación sexual, que “elige” prostituirse influenciada por su tía (que ejercía la prostitución) y empujada por la necesidad económica, ya que no puede mantener dignamente a su hija. Manifiesta que su trabajo “le gusta”. Íbamos por el segundo termo de agua caliente y por el segundo plato de
tortas fritas. Los niños jugaban a nuestro alrededor a la mancha. La noche se nos venía encima y la conversación parecía tener un final anunciado.
Mira Ali, te juro que con el papá de J... yo era virgen. El atorrante me preñó y se mandó a mudar y yo no tenía muchas opciones, ¿entendéis? Ahora se me hace tan duro salir...  ¿Quién le va a dar laburo a una puta?
Salir, escapar prendida a sus hijitos en el tren de las oportunidades. Con ventanitas que dan al campo de los derechos: a la vivienda, al trabajo, a ser mujer, a ser feliz.

"En los grises medios podemos citar a tantísimas mujeres que son inducidas por sus compañeros a entrar en este universo de
degradación".

-Viste que me quiere Ali. Es una cagada que no encuentre laburo, ¡pobre, mira que busca! Cuando encuentre algo yo dejo esta porquería. Estoy harta de esos babosos..., del frío de las noches, de no saber si vuelvo.
 Hablaba mientras cortaba una pastafrola de batata en cincuenta pedazos que parecían multiplicarse. El me miraba de costado, sus ojos negros me helaban la sangre. Y cobardemente me comí la pastafrola sin decir mucho. Me fui con la cobardía lamiéndome las rodillas y una angustia sorda revolviéndome las entrañas.

En el gris más oscuro, otras mujeres ya no son inducidas sino obligadas, y sus maridos o novios hacen las veces de cafishios/fiolos/ chulos/ proxenetas (demasiadas palabras para nombrarlos, ¿será que son muchos?). Y ellas no tienen más opción que pararse en la
esquina mientras son ¿vigiladas?, ¿protegidas?... por ellos.(5)

Nuestros hijos eran amiguísimos. Se habían mudado hacía unos meses. Un almuerzo era invitarle. Se sentó en la mesa de casa y descorchó un tinto de oferta. La pregunta cortó el aire en dos y un silencio de sepulcro inundó la cocina.

-Ché E... ¿en qué laburás?
- Soy Cafiolo, hago laburar a la madre de los chicos y tengo dos mujeres más.

Ella no levantó la mirada ni por un instante (era la madre de los chicos) y a mi el pollo me supo demasiado salado y el vino amargo.
Aprendí mucho de él. Que los fiolos no tienen alma.
Nuestros chicos siguieron siendo amigos hasta que crecieron y siguieron los mandatos familiares.
El de él pichón de fiolo, el mío pichón de luchador contra la esclavitud.

Más matices de gris: las niñas o chicas menores de edad que son llevadas por su propia madre o padre…

Ella vestía calza negra y un remerón rosado. Apareció de la nada. De un bus de larga distancia. Se sentó en le patio de casa como si fuera la décima visita. Alguien le habló de mí en la distancia.
Primero le conté mi historia. Después sacó un pañuelo con margaritas y comenzó el relato.
-Mi mamá me vendió a los 13 años allá en Paraguay. Hasta los 23 recibió dinero por mí. Después nació mi hijito discapacitado y yo pedí todo el dinero que me correspondía. Ahora murió mi niño y yo escapé. No tengo adonde ir ni por que vivir...

"Las que fueron reclutadas por alguien que probablemente “les hizo el novio” y les prometió un trabajo de modelo o de moza en un
bar…Las que están encerradas en el puterío, que no pueden dejar la actividad porque se sienten amenazadas…Seguramente hay más grises si los queremos pensar2". "En el color negro están la nena, la mujer que ha sido secuestrada, drogada, amenazada con la vida de sus hijos o la integridad de otros miembros de su familia".

La tarde que apareció en mi vida, sentí que quería adoptarla. En realidad quisiera adoptarlas a todas...pero sería egoísta, mezquino, ellas tienen que empezar una vida nueva donde yo no encajo, porque pertenezco a su vida de antes.
Igual quería adoptarla, tan frágil, como una paloma con las alas mojadas. Después entendí que las tenía rotas, como su alma.
Se la habían llevado a España. Cada día que pasó allá envejeció cien días. Cuando la encontraron (de casualidad por un problema de papeles) estaba muerta en vida.
En la maleta se trajo una anorexia atroz y una adicción a la cocaína que la transporta al infierno.
¿Quién mi niña es el maldito que te devoró la juventud de un bocado y te dejó este infierno en el alma y esta tortura en el cuerpo?
Ya lleva seis intentos de suicidio. Quizás el séptimo sea el último.

"¿Dónde está la línea que divide prostitución y trata, la que discrimina entre la prostitución 'buena' y aceptable y la 'mala', la que no es más que violencia, degradación, violación a los derechos?".

Quién me dice que la prostitución es un trabajo lo invito a que se lo ofrezca a su esposa, madre, hermana o hija. Después nos sentamos a tomar mates y filosofar.

Nota: Extracto de la ponencia "La Prostitución al desnudo", de María Rosa Basbus, Claudia Bossi, Dora Faigenbaum, María Eugenia Otero, María Elena González Romero, Natalia Rodríguez yPatricia Sánchez.
 

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Sábado 19 de agosto de 2017 - 11:07