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Por qué decirle no a la misoginia

Sebastian Dyjament

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Por qué decirle no a la misoginia

Ha llegado a nuestras manos este artículo, que si bien fue publicado hace un año, el contenido es de rabiosa actualidad y es por ello que hemos decidio publicarlo en nuestra revista para poder tener la oportunidad de analizar, repensar  y discutir el 'por qué de la misogina' en nuestro país. Si misogia y, prueba de lo decimos no es exagero o inventado es el hecho de que a día de hoy contamos con unas cifras escalofriantes de mujeres asesinadas por sus compañeros, maridos o exmaridos: 27 asesinatos  varias mujeres en a UVI o en el hospital por arma blanca, acídos o incendios premeditados.

 

Porque existe en todos los estratos sociales, tipos de sociedades, continentes y no discrimina creencias o posiciones políticas. Porque de todas las discriminaciones es la más difícil de reconocer y, como tal, es la que más nos obliga a replantearnos qué clase de valores están vigentes y en qué medida acordamos a ellos. Y al replantearnos los discursos con los que crecemos, también nos vamos recreando en varones nuevos, conscientes de la necesidad de ponernos de igual a igual con nuestras compañeras.

Porque sin darnos cuenta, nosotros caemos una y otra vez en prácticas y discursos minimizadores hacia la condición de mujer, asociando por ejemplo, femineidad con debilidad cuando son ellas las que nos trajeron al mundo, las que nos bañaron, alimentaron y educaron cuando todavía no recorríamos nuestro camino, las que fueron objeto de amor y también desengaños pero que a través de los vaivenes del sistema sentimental nos hicieron crecer en sus roles de amigas, hermanas, novias, confidentes ¿En qué error caemos al asociar debilidad con condición femenina, cuando vemos que a ellas les cuesta el doble, en el estudio, el trabajo, en la militancia política, en la vida que nos toca transitar juntos, y sin embargo a veces parece que juntos es un millar de kilómetros alejados uno del otro? ¿Qué debilidad le podemos achacar a un género que nos legó a Angela Davis, Emma Goldman, América Scarfó, ejemplos para nosotros, varones que pensamos merecernos algo mejor que esto en lo que estamos viviendo?

La misoginia adopta múltiples formas y asimismo, ante ellas, reaccionamos de diferente manera: nos horrorizamos con los asesinatos sistemáticos en Ciudad Juárez y con los constantes avallasamientos a la identidad femenina en los territorios donde domina el fundamentalismo musulmán pero no nos indignamos cuando somos testigos del crecimiento en estos últimos años de las redes de prostitución y los secuestros y el tráfico de mujeres asociado a ellas; o cuando todavía los sueldos de las mujeres son inferiores a los de los hombres para igual tarea o jerarquía; o cuando se justifican posiciones anti aborto colocando a las mujeres como únicas responsables del asunto al reducirlas a meros “compartimentos” para la procreación. Las formas más sutiles de discriminación y negación son las que permanecen más latentes, las más difíciles de enfrentar, porque enfrentarlas es enfrentarnos a nosotros mismos.

La lucha que encaran nuestras compañeras no es ni para anular nuestra condición o identidad masculina ni para imponer un código de comportamiento derivado de moralinas represivas, propias de autoritarismos de carácter político o religioso: es una lucha por establecer un cuidado entre las relaciones inter-genéricas, que contemple el respeto, la igualdad de derechos y la instauración de entornos que propicien el desarrollo de las potencialidades de cualquier género (masculino, femenino, transgénero y demás), sin darle espacio a censuras, actos/discursos violentos o degradatorios o impedimientos varios. Desde nuestros ámbitos cotidianos de desenvolvimiento, el empezar a rever discursos y conductas que impidan la necesaria fluidez en la relación con el género femenino es un primer paso que podemos dar como compañeros, parejas, trabajadores a la par de ellas, padres, amigos, docentes o estudiantes. Es necesario, por nosotros y por ellas.

 

Nota:

En Leones Enamorados nos propusimos pensar alrededor de todo esto y producir textos que ayuden a pensar cómo podemos vivir mejor. Para eso comenzamos a elaborar un número especial de nuestro sitio que gire alrededor de estas temáticas.

Uno de los textos que producimos es "Por qué decirle no a la misoginia" Estamos buscando respaldarlo con la firma de 100 varones que quieran decirle no al odio, la aversión a las mujeres.

Si alguno de ustedes acuerda con el texto, puede respaldarlo con su firma enviandola a: leonesenamorados@gmail.com

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Lunes 26 de junio de 2017 - 03:53