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Pequeñas miserias

Es curioso como puede llegar a comportase el ser humano y lo miserables que algunas personas pueden llegar a ser solo para que la contrincante -es este caso deberíamos especificar la oponente política- no se lleve lo que para la otra podría ser un parabién, una buena crítica, un comentario aprobatorio… Pequeñas miserias que descubren la talla tanto humana como moral de las personas que así se comportan.

Siempre hemos presupuestado que las mujeres teníamos otras formas, otras conductas de relacionarnos y comportarnos, máxime cuando se trata de respetar el trabajo realizado por la persona que nos han precedido, seamos o no del mismo equipo, grupo o partido político; pero no, craso error. Hay almas que se alimentan de rencores gratuitos, odios infundados o… quizás envidias sustentadas en inseguridades personales que hacen que un proyecto social se vaya al garete sin importar la gran repercusión que este tenía o el beneficio que transmitía a la sociedad en general y a las mujeres en particular. Y esto es lo que hacen muchas políticas –en este caso concreto. Todo lo que ha hecho la predecesora fuera, no sirve, desaparece, sin darle un momento de raciocinio, de meditación… y sin analizar tan siquiera el coste que todo ello supone a las arcas del ayuntamiento, es decir, a los impuesto del contribuyente. Es esta una tónica muy general entre nuestra clase política.

Cuando estás al frente de una institución se toman decisiones, se ponen en marcha programas y proyectos que pueden ser más o menos acertados. En este caso que nos atañe, la revista Maginaria ha sido, y podría ser, un proyecto redondo, y los méritos no han sido solo de la antigua Delegada de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla, en absoluto. Han sido gracias al esfuerzo que el equipo de la propia Delegación invirtió en el mismo, de la persona que la coordinaba y de todas las que colaboraron en la misma y que creyeron en el proyecto: un vehículo para que muchas mujeres intercambiaran opiniones, trabajos, ideas, para aprender, para enseñar, para informar. Un proyecto de la Delegación de la Mujer, una publicación trimestral con un fuerte signo Feminista y con contenidos tanto críticos como pedagógicos. Maginaria era un proyecto que nació con una aspiración: que la ciudadanía y especialmente las asociaciones de mujeres pudieran acceder a una publicación con perspectiva de género con un periodismos incluyente e inteligente donde todas tuviéramos cabida y, aunque todo esto se consiguió, no ha gozado del tiempo suficiente para consolidarse gracias a que la nueva Delegada cree que el pensamiento la cultura y la capacidad de critica son proyectos “caros” que no revierte en la Sociedad

El número 11 salió con una editorial que no le correspondía. En ella se repasaban todos los proyectos y programas de la Delegación, aquellos que habían podido ponerse en marcha y los que se quedaban en el tintero pero que igualmente era importante enumerarlos, y tras un repaso por los cuatro años de mandato, la Delegada se despedía de las Asociaciones de Mujeres y de aquellas mujeres y hombres que le apoyaron y aleccionaron mucho más de lo que ella jamás pudo haberles enseñado, a ellos y ellas. Pero las “pequeñas miserias” no lo permitieron, no permitieron que las palabras de despedida de María Dolores Rodríguez Carrasco pudieran salir en aquella editorial que por tiempo le correspondía. Las pequeñas miserias humanas se habían apropiado de un espacio que no le pertenecía, llegando a invisibilizar el trabajo y los proyectos e incluso hasta el nombre... También cambiaron la portada (aún a pesar de estar en imprenta pararon la impresión para hacer estos cambios).

También es curioso que todo lo que tiene que ver con el aprendizaje y el conocimiento de las mujeres hayan desaparecido. Como ejemplo podemos citar los Encuentros Europeos, donde tanto profesionales técnicos como Asociaciones de Mujeres de Sevilla y de toda España se daban cita en torno al 8 de Marzo para asistir a estas jornadas en donde se debatían y se ponían en común aspectos tan candentes como “la repercusión de la crisis en la vida de las mujeres”, por poner un ejemplo. Eso ocurría en 2008.

Está claro que cuando a las políticas de género no se les aplica un pensamiento feminista estas se convierten en meras políticas anecdóticas. Y esto es lo que ha fomentado esta nueva Delegación de Familia, Asuntos Sociales y Zonas de Especial Actuación: una clase política de corte asistencialmente conservadora en la que su máxima es la caridad por encima del pensamiento. Y así podemos observar cómo en menos de un año lo que había sido una Delegación con proyectos pioneros, (ejemplo es el Plan de Acción Integral para promover la erradicación de la trata, la prostitución y otras formas de explotación sexual) se ha quedado en un mero Servicio de la mujer carente de contenido político.

Equipo de redacción de laotrapagina.

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Viernes 24 de marzo de 2017 - 03:08