Noticia anterior

Tía, la rubia no ha hecho nada.

Mercedes Siles Molina.Catedrática de Álgebra de la Universidad de Málaga.Vicepresidenta de AMIT-Andalucía(Asociación de mujeres investigadoras y tecnólogas).

Noticia siguiente
Tía, la rubia no ha hecho nada.

Lidia tiene cuatro años. Es una niña muy lista e inquieta. Dicen que se parece a su tía, y a su tía le encanta pensarlo, aunque no sea verdad. Porque cree verse reflejada en la pequeña, y le gusta descubrirse en ella. También cree descubrir los secretos de la vida en las palabras y actos de la niña. 

Lidia visita de vez en cuando a sus tíos, y pasa algunos días con ellos. Como ellos no tienen niños, se devanan los sesos pensando qué pueden hacer los tres juntos que no aburra a la pequeña. 

Y así, pescan larvas de mosquito en el agua, y ella las coge y las toca con los dedos. 

-­¡Mira tía, no me da asco! 

Y buscan en Internet vampiros de todos los colores, sangrientos y con dientes enormes. También hacen tartas de frutas, y juegan a princesas, príncipes y malvados. 

Han visitado el Real Jardín Botánico, y el museo Tyssen, descubriendo exposiciones fotográficas y animales ocultos en los cuadros dedicados a jardines impresionistas. 

A Lidia le encanta la comida, y la “bebida de sirenas”, una bebida de leche con especias que su tía inventó para ella. También ha estado en el Teatro Cervantes de Málaga, en la ópera, donde fue felicitada por una señora que se sentaba delante porque se portó muy bien durante la representación. 

En su afán de entretenerla, sus tíos la llevan al cine a ver películas de dibujos animados. Una de animales que hacen mil cabriolas para volver al zoo, donde no quieren estar, le gustó pero no dejó huella aparente en ella. Su tía piensa que debe ver cosas variadas y, llevada por el exotismo de esta idea, un día vieron juntas la primera de las películas de James Bond: “Dr No”. No perdió ojo de todas y cada una de las escenas, y cuando terminó la película, su resumen fue devastador:

- Tía: la rubia no ha hecho nada en toda la película

Esta frase aterró de pronto a su tía, que se hizo consciente del error cometido. Estaba enseñando a la niña que las mujeres tienen que ser guapas, mostrar sus atributos, ser rubias, y dejarse cuidar y salvar por los viriles hombres, que siempre las rescatan. Pero la tía no estaba dispuesta a dejar que la cosa quedara ahí, así que buscó y rebuscó una película donde las mujeres dieran otra imagen. Y la encontró. Los tres fueron a ver “Brave”, una película de dibujos animados en la que la protagonista es una princesa pelirroja, de nombre Mérida, rebelde y de buen corazón, atrevida, y con una imaginación desbordante. Y la madre, también protagonista, es una hermosa reina, educada, sabia, capaz de enfrentarse al enemigo más terrible que imaginarse pueda, y de luchar contra él. Valiente y triunfadora. 

Tras la película, el veredicto fue:

- ¡Me ha gustado muchisísimo

Y aunque hasta ahora se haya dado la imagen de una niña idílica, comedida, razonable, etc., para ser fieles a la verdad hay que decir que tras la frase dicha comenzó a llorar de manera desconsolada porque la película había durado muy poco y quería verla otra vez. La rabieta le duró todo el trayecto desde el cine al coche, con tan mala suerte que cuando pasó por delante de una zapatería recordó que sus tíos le habían prometido comprarle unos zapatos, y cambió el objeto de su deseo por los anhelados, desde aquel momento, zapatos. 

En su ánimo de ofrecer a la niña un amplio abanico de personajes de cine, y de la vida, tía y sobrina, días después del sucedido que acabamos de relatar, se adentraron en los territorios de Spiderman. Esta vez fue el Spiderman de 1977 el que las entretuvo. También debió de gustarle mucho a Lidia porque se pasó varios días cerrando el puño frecuentemente y haciendo como que expulsaba ese hilo con el que el hombre araña hacía su tela. A la tía le sorprendió que la niña pudiera verse en la piel del héroe. A ella, ella, que había visto la película ya de mayor, nunca se le había ocurrido identificarse con él. 

Y así, entre emociones diversas transcurren las visitas de Lidia. Tras su marcha, los tíos hacen recuento de los momentos vividos, de lo aprendido, de las ideas que han quedado, de los descubrimientos hechos.

Ahora Lidia, que también es rubia, anda preguntándole a su madre si es mejor ser Spiderman o ser una princesa. Tendrá que descubrirlo por ella misma.

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Lunes 21 de agosto de 2017 - 08:18