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¿AL LADO DE QUIÉN ESTÁ LA IGLESIA?

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¿AL LADO DE QUIÉN ESTÁ LA IGLESIA?

Se pregunta la autora 'del lado de quién está la Iglesia'; la pregunta parece realmente naïf, ingenua y hasta cándida. La Iglesia está del lado del poder con mayúsculas; así lo ha hecho desde tiempos inmemoriables. Si no, el Vaticano no existiría, por lo menos, no de la guisa actual. ¡Hasta tiene un banco!. Y no se consigue todo esto ayudando a las gentes de los países pobres o criticando y enfrentándose a los poderosos. De hecho, los derechos humanos... no se encuentran entre sus prioridades más acuciantes. ¿o sí?

Hace tiempo que recibo e-mails sobre las más diversas barbaries que se están produciendo en el mundo. Uno de ellos, escalofriante, sobre la violación de niñas en Sudáfrica -de una organización de protección a la infancia- sobre el mito de Sudáfrica que dice que practicando sexo con una virgen se puede curar el SIDA. ¡Imagínense el resto! Otros sobre los negocios de la familia Bush en unas minas de oro de Chile cuya explotación supone el envenenamiento de aguas de un importante territorio del país, proyecto que parece estar aprobado ya por el Gobierno.

Independientemente de los e-mails que me envían distintas organizaciones de derechos humanos, ecologistas o pacifistas, están las noticias de todos los días. Cada mañana me tomo el café con una docena de muertos en Irak, con otra docena –como mínimo- de muertos del Estrecho, y de sucesos, a cada cual más espeluznante, como la muerte de una niña de dos años por malos tratos y agresiones sexuales.

En toda esta masacre, ¿dónde está la Iglesia? ¿Qué manifestación han convocado los obispos y autoridades eclesiásticas contra la guerra, contra la violación de niñas, de mujeres, contra las muertes en el Estrecho, contra los asesinatos a mujeres y niñas? ¿Qué están haciendo para impedir el hambre en el mundo o la propagación del SIDA?

Me consta que hay personas cristianas o creyentes que están implicadas y están trabajando con los más necesitados en los países más remotos o en los barrios más deprimidos, y conozco a algunos de estos sacerdotes personalmente a los que admiro y respeto, los llamados "curas rojos" pero, precisamente, éstos son los que no se oyen, los que la iglesia utiliza para lavar su imagen, los que están en contra de la represión, la injusticia y la marginación y los que a veces están castigados por la misma eclesĭa.

Pero desgraciadamente los altos cargos de la Iglesia están más preocupados en mantener sus prebendas, sus cargos y sus fuentes de ingresos, asegurados por un partido reaccionario y de la derecha más ultra que en denunciar injusticias o estar al lado de los que menos tienen, o enfrentarse a gobiernos y políticos que tienen la represión de sus pueblos como estrategia de mandato.

¿Ha avanzado algo la Iglesia desde los tiempos de la Inquisición?

¿Tendremos que temer que nos acusen de brujas, de homosexuales o simplemente de no creyentes para sentir el peso del pecado en forma de enorme pancarta?

¿Será que el espíritu santo que inspira a estos iluminados en la lucha contra los derechos humanos en vez de una paloma resulta que son dos y que se han convertido en gaviotas. Menos mal que nos queda la de Picasso.

Araceli Miguez Salas

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Miércoles 26 de julio de 2017 - 04:36