Noticia anterior

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Noticia siguiente
LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Hace 57 años las mujeres argentinas ganaron el derecho al voto. La autora se pregunta si van a tener que pasar otros tantos años para que se considere al deporte en el marco de los derechos de las mujeres. En España y en casi todos países de Europa, la situación de nuestras deportistas no es más halagüeña.

  No es algo trivial o una nota de color cuando una deportista avanza en terrenos de juego nuevos, en los llamados deportes no convencionales: fútbol, rugby y boxeo. La mirada que se impulsa desde los medios de comunicación es la de la extravagancia que deviene en cuestiones superficiales al momento de tratar noticias referentes a este tema. Mirada, que seguramente habrán soportado las sufragistas de principio de siglo pasado, además de la burla y el descrédito ante una lucha justa. Lejos de mostrar la realidad, el informe acerca de las mujeres futbolistas se acercó peligrosamente al prejuicio instalado en el imaginario social y reforzó tabúes que existen alrededor de una práctica deportiva que por tradición cultural en nuestro país es patrimonio histórico de los varones. La edición tendenciosa del informe emitido el pasado 15 de septiembre puso el acento en cuestiones anecdóticas que no le aportan nada al fútbol femenino. En todo caso resultan puntos de partida para acentuar ciertos mecanismos de indiferencia institucional y cierta ironía de parte de los "dueños de la pelota": los hombres. Las frases pronunciadas por el conductor Daniel Tognetti tales como "si me ganan estas mujeres, me retiro del fútbol…", "estas mujeres muy particulares…" "seguramente las va a llamar Pekerman"( en tono irónico)…, anunciaban la mirada puesta para construir un des- informe de la situación y de la historia de las mujeres futbolistas en Argentina. Por encima de las cuestiones futbolísticas se puso énfasis en la orientación sexual de las jugadoras, en una anécdota de viaje trivial que adquirió otras dimensiones y en el hecho de tomar o no alcohol después de los entrenamientos. El prolijo corte de edición lamentablemente se llevó la palabra de las futbolistas. Palabra que hacía referencia al casi nulo apoyo dirigencial, a la falta de indumentaria deportiva para mujeres, a los costos sociales que tiene practicar un deporte no convencional y a las diferencias culturales que hacen entre otras cosas establecer bajos niveles de eficiencia en calidad futbolística con respecto a otros países donde los prejuicios no funcionan como un escollo ineludible. Tales son los casos de EEUU, Brasil, Suecia, Alemania, Noruega y Japón. Inclusive se habló de la vocación de futbolista. Sí,aunque les cueste creerlo. Las mujeres también pueden sentirlo. Algunas nacieron para jugar al fútbol. Fui jugadora, sé lo que se sufre desde adentro y encarar una labor docente a lo largo de estos años me ha llevado a deambular por varios clubes de la Capital Federal con el mismo objetivo: crear un espacio propicio para que las mujeres a las que les gusta jugar al fútbol puedan hacerlo. Lo vivo como una militancia. Es una actitud ante la vida. La misma que hace unos años me llevó a levantar las banderas de lucha de la Comunidad Homosexual Argentina, institución que existe desde 1984 y que contribuyó con su aporte a instalar en la sociedad el debate acerca del libre ejercicio de la sexualidad como un derecho humano. Este dato que no va emparentado con mi amor por el fútbol fue acentuado en el informe de Punto Doc en desmedro de mi trayectoria como futbolista. Ocurre que todavía en los inicios de un nuevo siglo las conductas sexuales diferentes a las establecidas siguen produciendo escozor. Ni hablar si se trata de mujeres. Y mucho menos si se atreven a jugar a la pelota. Entonces, no avanzamos nada si hay que seguir explicando que una orientación sexual diferente no crea conductas específicas. No avanzamos nada si hay que seguir explicando: no es condición ser lesbiana para jugar al fútbol. La homosexualidad forma parte de la vida, por ende en toda actividad humana conviven diferentes comportamientos sexuales. El deporte no está fuera de esta situación, por mucha bronca que le dé al DT de la Selección uruguaya de fútbol, Jorge Fosatti. A todas y todos los que trabajamos en el crecimiento y desarrollo del fútbol femenino no nos pueden engañar las apariencias. Ninguna de ellas. Ni la apariencia de Punto Doc como programa de investigación periodística serio (al cual a partir de esta experiencia me permito poner en duda), ni la apariencia que se vendió acerca de las jugadoras de fútbol. Que por supuesto son humanas, que alguna vez podrán beber cerveza, reírse de un canal de tele porno y además jugar al fútbol, mal que les pese a algunos hombres y a algunas mujeres también. Mónica Santino. Directora Técnica Nacional de Fútbol.  Mónica SantinoDirectora Técnica Nacional de Fútbol[Por gentileza de: RIMA)Bibliografía: El País Semanal nº 1279http://info@depormujer.org.ar 

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Sábado 21 de octubre de 2017 - 08:44