Noticia anterior

La importancia de la violencia simbólica en la sociedad actual

Noticia siguiente
La importancia de la violencia simbólica en la sociedad actual

«La dominación masculina, que hace de la mujer un objeto simbólico, cuyo ser es un ser-percibido, tiene el efecto de colocar a las mujeres es un estado permanete de inseguridad corporal o, mejor dicho, de alienación simbólica. Dotadas de un ser que es una apariencia, están tácitamente conminadas a manifestar una especie de disponibilidad (sexuada y, eventualmente, sexual) con respecto a los hombres»  [Pierre Bourdieu, sociólogo francés]

Si analizamos nuestra vida diaria, veremos que los símbolos rodean nuestra cotidianeidad. La manera de comunicarnos es la manifestación más clara de la utilización de estos símbolos, ya sea verbal, no verbal, escrita o no escrita.

Si pensamos en clave de sociedad patriarcal –no conozco a ninguna ni actual ni pasada que no lo sea– comprenderemos que nuestra rutina diaria está plagada de violencia simbólica.

Este tipo de violencia nos hace partir de la base de que debido a nuestra naturaleza hombres y mujeres no sólo somos diferentes, sino que somos desiguales y que los unos dominan sobre las otras. Y ese es el basamento sobre el que estamos construyendo nuestra estructura social.

Es curiosa la manera de presentación de esta violencia. Sólo tenemos que darnos un paseo a cualquier hora del día por delante de la televisión y empezar a analizar lo que estamos viendo (me refiero a la televisión por ser un medio de comunicación de lo más cotidiano para la mayoría de las personas en la actualidad). Por ejemplo observaremos la utilización de varios tipos de mujeres simbólicas:

  • Está la mujer objeto, la deseada por todos los varones, la bella, la perfecta… Que, por una parte, es un reclamo publicitario para el género masculino y, por otra parte, lo es para nosotras que nos imaginamos con unos muslos lisos y firmes…
  • Por otra parte, está la mujer tradicional: esa ama de casa con sus detergentes, esa abuela con su nieto,… Es una manera de seguir pensando en que el lugar que nos corresponde de manera "natural" es la casa y el cuidado de personas dependientes.
  • La tendencia actual es presentar a la "superwoman" del nuevo mileno. A este respecto hay un anuncio de desodorante que presenta a una mujer que va corriendo a todos sitios y que tiene fuerza para abarcarlo todo (y ya, para el colmo de los colmos, a la que no se le termina el desodorante y que siempre está bella) o a otra que dice que no se cuida y está esforzándose una barbaridad para ser bella…

Sea como fuere, el aprendizaje por modelado existe. Si yo veo un modelo de persona que triunfa, quiero parecerme a ella. Lo importante es qué pensamos que es triunfo en esta sociedad… seguramente nos vendrá a la mente el nombre de un programa musical a este respecto.

Toda esta violencia no hace sino seguir perpetuando la jerarquía dominante masculina y otorgarnos a las mujeres la firme convicción de que no merece la pena por lograr algo que está conseguido ya: la igualdad.

Mientras en nuestra cotidianeidad sigan existiendo ejemplos tan claros de violencia de género, estaremos distanciándonos enormemente de la igualdad real, que constituye el pilar básico sobre el que deberíamos basarnos para desarrollar una sociedad plena de derechos, igualdad y respeto y sin violencia de ningún tipo.

 

Lola Martín Fernández

Lda. en Psicología

Experta en Género e Igualdad de Oportunidades

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Miércoles 29 de marzo de 2017 - 05:23