El recorrido de los derechos civiles: Inteligibilidad lesbiana y lucha política
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DISYUNTIVAS LESBIANAS SOBRE LA CIUDADANIA SEXUAL

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Política y Género - Ciudadanía sexual DISYUNTIVAS  LESBIANAS SOBRE LA CIUDADANIA SEXUAL

 

El pasado mes de Octubre se celebró el III Congreso Iberoamericano de Estudios de Género de Villa Giardino, Córdoba. Argentina.

La autora de este trabajo se presenta como lesbiana feminista y activista, afirmación que considera importante para poder llevar a cabo, a lo largo de este estudio, una crítica sobre las concepciones que se manejan en la actualidad dentro de ciertos sectores del feminismo y de las organizaciones GLTTBI (de Gay Lesbianas Travestís Transexuales Bisexuales Intersexuales)La autora trabaja con la mira puesta en la visibilidad lesbiana como presupuesto de existencia e inteligibilidad política, para avanzar hacia la categoría de ciudadanas, entendida como la titularidad de derechos y posibilidad de su ejercicio.Bajo este cuerpo, leo, escribo, hablo, pregunto, me nombro, me nombran.Bajo este cuerpo vivo, me escondo, huyo. Bajo este cuerpo me hieren.Sobre este cuerpo, nada.

Gabriela Robledo

LA EXISTENCIA LESBIANA Y LA INTELIGIBILIDAD POLITICA   Políticamente, para ser inteligibles, las lesbianas1 nos englobamos dentro de la categoría mujeres, aunque la pongamos epistemológica y ontológicamente bajo sospecha.   La definición de "mujer" construida por los discursos hegemónicos, asume como condición de existencia jurídica la relación heterosexual subordinada al varón. Una consecuencia es la cristalización del cuerpo en un lugar de reproducción material y simbólica y las políticas públicas se derivan como respuesta a esta concepción de mujer.  Una de las estrategias que tienen las lesbianas para visibilizarse e intentar existir es utilizar el término lesbiana en sentido político, vale decir, escapando de toda connotación esencialista o de alguna quimérica naturaleza anterior, sino mas bien como posibilidad de crítica frente un paisaje heterocentrista. LA VIOLENCIA DE LA INVISIBILIDADCuando no se nombra, se deshumaniza.

  La constitución política de las personas es construida a partir de una situación de fragilidad social y la posibilidad de resistencia frente a esta.  Cuando para algunas personas, la violencia es el escenario social e institucional, la condición de fragilidad aumenta y las posibilidades de resistirlas, disminuyen.   Voy a hacer foco primeramente en la violencia ontológica, bajo la cual se ordena normativamente quienes son los cuerpos humanos calificados para convertirse en sujetos de derechos a partir del dato de sus relaciones sexuales y afectivas, y la sugerencia de que ésta definición restrictiva de lo humano es la base misma de la exclusión.  Tempranamente, Wittig desafía la construcción cultural mujer para encontrar una sujeta lesbiana. La lesbiana, como condición de su existencia civil dice, debe, "aprobar" ciertos pactos de heteronormatividad que en realidad determinan el modo de producción y transmisión del conocimiento que a su vez, la invisibilizan. Estos pactos son constitutivos de una sociedad donde el binario hombre-mujer está naturalizado y es necesario para asegurarse legitimidad y coherencia sexual y por lo tanto social. Pactos que excluyen a las sexualidades no heterosexuales que se cristalizan en instituciones, como el matrimonio, que operan como productores y reproductores de la heterosexualización totalizante.   Existe cierto consenso en definir "presunción heterosexista" como la presunción de que todo el mundo es heterosexual, hasta que demuestre o se demuestre lo contrario. Esto contribuye a reforzar la concepción de "hecho natural" de la heterosexualidad y la consiguiente invisibilización y fobia hacia las sexualidades disidentes de esta presunción, que opera como norma.  De modo que la lesbiana, aunque pueda ser leída como mujer no es la mujer de los Códigos civiles porque esta es en relación a un varón, ni la mujer de los programas de salud y derechos reproductivos cuyos derechos son previstos y encuadrados dentro de una relación heterosexual. Así, debido al mecanismo de invisibilización, la lesbiana permanece camuflada dentro del ropaje de la presunción de heterosexualidad obligatoria y en una lectura totalizante de los cuerpos , se subsumen los modos de subjetividad, intereses etc. de las lesbianas dentro de la categoría hegemónica mujeres y se las considera incluida dentro de sus términos , los cual vuelve irreal su existencia .  Por lo tanto, el menoscabo de los derechos civiles, económicos culturales que se infringe a las lesbianas, no suscita mayores reclamos de reparación desde el momento que por definición se trata de sujetos inexistentes y por lo tanto sin derechos. Quien no existe no tiene derechos.  Dice Wittig: En otras palabras, para nosotras y para nosotros, esto significa que ya no puede haber mujeres y hombres, y que como clases y categorías de pensamiento o lenguaje tiene que desaparecer política, económica e ideológicamente. Si nosotras como lesbianas y ustedes como homosexuales seguimos hablándonos y pensándonos como mujeres y como hombres, estaremos preservando la heterosexualidad. Debemos producir una transformación política de los conceptos claves.  Nuevamente, si no hay un sujeto de derechos, no hay derechos. Pero el problema parece no agotarse en la inexistencia de un discurso que incluya a las personas con una orientación sexual y expresión de género no hegemónicas: Existe una frontera ideológica para la inteligibilidad humana, una línea que demarca cómo son y deben ser los humanos y humanas. DISYUNTIVAS DE FEMINISMOS Y LESBIANAS ¿Lesbianas radicales, feministas lesbofóbicas?  El lesbianismo, tanto en su dimensión sexual como en su dimensión política, desborda la categoría de género, la excede, la sobrepasa.   Este exceso se explica porque la categoría de género descansa dialécticamente en el binomio varón-mujer. La mujer encerrada en el binomio no es la lesbiana, por más esfuerzos de analogía que intentemos.  El género, como locus se debilita como categoría llave para explicar y promover los derechos de las mujeres que no tienen como contrapunto de su existencia a un varón.   De esto da cuenta el doloroso y persistente enfrentamiento de gran parte de los movimientos de mujeres y feministas con los colectivos de lesbianas , más allá de que estas últimas, trabajen y defiendan cada una de las consignas propuestas, me pregunto por qué muchas veces son invisibilizadas por sus propias compañeras.   Cuando las lesbianas rompen el silencio, ¿cómo es que frente a sus reivindicaciones siempre se priorizan otras en la agenda feminista? Por ejemplo en salud temas de salud, dadas las diferente prácticas sexuales no siempre hay identidad entre las reivindicaciones de las mujeres heterosexuales y de las lesbianas, porque el significado de salud no es totalmente asimilable en uno u otro caso.   Un ejemplo interesante es la consulta ginecológica. Sucede que la presunción de heterosexualidad opera fundacionalmente en la medicina, como brazo "normalizador" y "patologizador" Dentro de la lucha por reconocimientos de los derechos civiles El Espacio de Articulación Lésbica está llevando a cabo una campaña ginecológica cuyo lema es "cambiemos las preguntas"2:  El informe de la campaña expresa: Ante la respuesta de que "no nos cuidamos" –con métodos anticonceptivos, como se da por sobreentendido-, hay gesticulaciones o expresiones, falta de información de los/as profesionales sobre las formas de protección para evitar la transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS) en las relaciones lésbicas de la ginecóloga/o que demuestran adjudicarnos cierta irresponsabilidad por no cuidarnos." Preguntas que niegan la existencia de las lesbianas , aún cuando se las tenga desnudas al frente y empujan sus derechos al fondo del consultorio.La salud de las lesbianas no es, para las agendas feministas hegemónicas, la salud de las mujeres.  ¿Quien tiene el derechómetro? Indudablemente y es bueno que así sea, las lesbianas no. DISYUNTIVA FRENTE A ONG´S GLTTBI  Desde un sector del activismo lésbico, que encuentra un paralelo con las feministas autónomas, ha surgido cierto cuestionamiento a las organizaciones GLTTB (de gays, lesbianas, bisexuales, travestís, transgéneros e intersex) por promover acríticamente algunos derechos civiles, como al matrimonio, el derecho de herencia etc., con marcada tendencia asimilacionista. Este cuestionamiento no parte de considerar estas necesidades como ilegítimas, sino que, para modificar las bases mismas de la exclusión, resulta imprescindible abrir el juego a preguntas sobre la existencia de las personas para luego reconocerles derechos. Quien virtualmente no existe no tiene derechos ni puede formar parte de ningún pacto civil y si eventualmente se le reconocen algunos derechos, la vulnerabilidad social permanece intacta. Me pregunto en este sentido. ¿Cuales vidas existen? ¿Cómo se puede reconstruir la existencia? ¿Cómo se relaciona la violencia con la invisibilidad? ¿Es la invisibilidad condición de la violencia? CIUDADANIA  Siguiendo a Mackkinon, una buena parte de la teoría liberal ha considerado que el Estado emana poder, y el marxismo tradicional ha visto que el Estado expresa el poder constituido en otro lugar. Para este análisis llamaremos ciudadanía a la conformación de sujetos con la posibilidad de ejercicio de los derechos que el estado le reconoce y garantiza.  El estado liberal y su discurso jurídico y medico, ha positivizado en sus primeras fórmulas desventajas cívicas en detrimento de las mujeres, naturalizando las desigualdades de género, concentrando los derechos civiles en la figura del pater familia- y jerarquizando el placer masculino por medio de la dominación y control del cuerpo femenino , su comportamiento sexual y la reproducción. En ese marco surgieron modernamente todas las restricciones a la ciudadanía civil de las mujeres, como la prohibición de votar hasta mediados del siglo pasado, la imposición de seguir el domicilio del marido como si fuera el suyo, los conceptos de dote y la representación del marido en los asuntos públicos como portavoz de los intereses familiares.  En un segundo momento y a partir sobretodo de tratados internacionales, el Estado empieza a considerar –al menos formalmente- a las mujeres como sujetos abstractos con derechos universales. Si bien esto ha significado un gran avance para la ciudadanía de las mujeres, no resuelve los obstáculos de la desigualdad de género porque el cambio social que incorpora a la mujer como actora social dentro de un Estado que ideológicamente mantiene premisas de dominación masculina en el sentido de Bourdie. Así quedan en el tintero -y en los cuerpos - la pornografía, los abusos sexuales y el aborto fuera de la órbita de decisión de las mujeres.

Me detengo y vuelvo a las otras mujeres.

  Estas leyes liberales promocionan derechos de las mujeres con un sentido universalista y por lo tanto invisibilizante de otras mujeres, a quienes no intentan asegurar ningún derecho. Evidentemente me refiero a aquellas que por sus relaciones interpersonales no están ligadas a un hombre, un esposo, con el cual medirse para llegar al ansiado fifty- fifty en términos de derechos de familia y civiles.   Ciertamente estas leyes beneficiosas para las mujeres, no beneficiaron por igual a las lesbianas.  Me detengo en un punto de inflexión de la reflexión feminista: La lucha por los derechos de las mujeres y los análisis de género en los términos que se ha venido trabajando , no tiende a asegurar los derechos de las lesbianas porque mujeres como categoría, es un significante vacío que se ha completado en base a la naturalización del binario hombre –mujer: Donde dice MUJERES en las leyes , en las políticas publicas y hasta en gran medida en las reivindicaciones feministas, DEBE LEERSE MUJERES HETEROSEXUALES.   Si asociamos el factor la invisibilización y en segundo término la subsunción de las lesbianas dentro de la categoría de mujeres, resultan factores que entran en colisión con el objetivo del acceso a la ciudadanía de las lesbianas.APUESTA POR LA CIUDADANÍA LESBIANA: UN ASPECTO EMERGENTESEl postulado del llamado matrimonio  Como una manifestación liberal normalizadora, reforzada por la prensa, nos encontramos con el siguiente tipo de falsa dicotomía: ¿Quieren las lesbianas el matrimonio? Porque, entérense, las feministas heterosexuales ya no lo quieren.   ¿Cómo se entiende el reclamo de los movimientos GLTTBI por el reconocimiento de sus derechos civiles?   ¿En las reivindicaciones de los derechos civiles de las lesbianas hay una intención cómplice y solapada de querer formar parte de estas instituciones? ¿Negociarán las lesbianas el sentido emancipatorio de la divergencia sexual para figurar en los plexos civiles?   Sucede que debido a la distinta ubicación de la mujer (que se presume heterosexual) y la lesbiana, se reclaman derechos civiles según sus realidades, sin implicar ello dejar de cuestionar instituciones y discursos opresivos. No se trata por lo tanto de querer el matrimonio, como planteo asimilacionista, aunque algunas organizaciones GLTTBI lo planteen en esos términos, se trata de mantener la cuerda tensa de una política donde las distintas sujetas puedan ser leídas y sus derechos civiles finalmente emerger. TRANSFORMACIÓN SOCIAL – Horizontes de una ciudadanía radical.  El género es una manera de dividir el poder, la línea que se traza entre, por un lado varones en lo publico y en el pensamiento abstracto y mujeres en lo privado y en el pensamiento concreto. Esta división no es sólo de orden discursivo sino ideológico, de manera que se demarcan los ámbitos de actuación de hombres y mujeres y cómo debe ser entendido lo humano, el ser y deber ser en términos kantianos. La construcción y apropiación de lo femenino en clave patriarcal asegura la vigencia de la institución de la heterosexualidad obligatoria, que otorga estabilidad y coherencia a la definición del sujeto "mujer" no sólo desde una perspectiva social o jurídica, sino justamente como sujeta enunciadora.   En el camino de construcción de la ciudadanía plena es de suma importancia repensar las reivindicaciones de manera crítica para no caer en la trampa asimilacionista y que no nos tapen el bosque de un cambio social radical.  Una ciudadanía radical implica la existencia de normas de reconocimiento de lo humano donde las lesbianas puedan encuadrarse como ciudadanas reconocibles. Las normas de reconocimiento son esenciales para la constitución de lo humano, siempre que sea recíproco. Cuando reconocemos a otro, cuando pedimos que se nos reconozca, no estamos en busca de otro que nos vea tal como somos, como ya somos, como siempre hemos sido. En lugar de ello, en el pedido de reconocimiento, en la demanda, nos volvemos ya algo nuevo, desde el momento en que nos constituimos a causa del llamado- un deseo y una necesidad del Otro- que tiene lugar en el lenguaje, sin el cual no podríamos existir3.  Este reconocimiento recíproco, como condición de existencia opera validando la propia existencia por su valor per se.  Pedir reconocimiento u ofrecerlo significa instar un futuro en correlación y reciprocidad real con los otros .Como presupuesto de ciudadanía, los derechos reconocidos deben implicar libertad de toda coacción política y económica y de colonización. Esta aspiración busca maximizar la protección y la libertad, de todas las personas, incluidas en el concepto de persona las no heterosexuales y las trangéneros. Es el desafío de los movimientos feministas articularse desde diversas tranversalidades, como la raza, la clase, la orientación sexual, la expresión de género para lograr una praxis emancipatoria que tenga como destinataria a las humanas y humanos.  Mientras hombre siga siendo sinónimo de humanidad y mujeres sinónimo de mujeres heterosexuales, la promoción acrílica de la inclusión en un discurso hegemónico de personas con una orientación sexual y expresión de género disidente no resolverá el problema: El nudo gordiano de la exclusión ciudadana seguirá firmemente atado mientras sus presupuestos se mantengan.

1 Muchas mujeres cuyas conductas entran dentro de los parámetros que delineamos, no utilizan la palabra 'lesbiana' para definirse a sí mismas, decisión que es respetable, pero a los fines del presente texto, utilizaremos ese término para hacer referencia a todas aquellas mujeres que tiene relaciones erótico-afectivas con mujeres.(Tomado de la Campaña Ginecológica, Espartiles 2006)

  2CAMBIEMOS LAS PREGUNTAS",Campaña Nacional por una atención digna de las en los sistemas de salud. Organiza y promueve: Espacio de Articulación Lésbica* (Argentina), 20063Judith Butler, Vida Precaria, Paidós, 2005BIBLIOGRAFÍA

Bourdie, Pierre.- La dominación masculina. Editorial Anagrama-Barcelona, 2000 

Butler, Judith – Vida precaria, Paidós, 2005  y  El Género en Disputa, Paidos, 1999

Facio, Alda.- Género y Derecho. Lom Ediciones. La morada Colección Contraseña, 1999

MacKinnon, Catherine A.- Hacia una teoría feminista del Estado

Wittig, Monique.- La Mente Hetero es un discurso que su autora leyó en Nueva York durante el Congreso Internacional sobre el lenguaje moderno realizado en 1978 y dedicado a las lesbianas de EE.UU.

Carta Internacional de Derechos Humanos, 2da. ed. Nueva York, 1993.

Comité de los derechos del niño. 'Examen de los informes presentados por los Estados partes con arreglo al artículo 44 de la Convención (Convención sobre los Derechos del Niño)'. Observaciones finales del Comité de los Derechos del Niño: ARGENTINA. CRC, febrero de 1995.

 

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