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Noticia del Domingo 05 de agosto de 2007
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HOMBRES COMO LOS DE ANTES [y 2]

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No necesito ser feminista para entender cuán retrógrado

debe ser un hombre que necesita anular el atractivo de

una mujer para creer que ese discurso es real

[Nosotras que nos queremos tanto. Pág. 118.

Marcela Serrano ]

La autora de este artículo está ofendida. Ofendida por los comentarios vertidos sobre las mujeres por A. Pérez Reverte. Ofendida por el pensamiento de J. Marías Franco. Ofendida con el diario ABC por haber dado cobertura a unos figuras que claramente están ejerciendo apología de la violencia contra las mujeres. Los medios de comunicación difunden la inconsistencia tan ciertamente como la luz difunde la sombra.


Hay hombres, hoy en día, que creen que el mundo podría ser un lugar mejor y, Pérez Reverte y Marías Franco, son algunos de ellos. Pero, como mucha gente que quiere que el mundo sea mejor, ellos no quieren cambiar. En vez de eso, ellos quieren que el mundo cambie alrededor suyo. Mientras, ellos, mantienen y salvaguardan básicamente su ideología rancia y un pensamiento antidiluviano al igual que el que mantienen estas criaturas sobre las mujeres. Sobre las mujeres como las de antes. ¿Cómo sus abuelas? ¿Comos sus madres? Sobre las mujeres de ahora ¿Cómo sus esposas? ¿Cómo sus hijas?


Las mujeres de antes, las mujeres de ahora, pensamos así -como nuestra articulista y como las mujeres y hombres que han depositado en esta revista su opinión- sobre los hombres de antes, sobre algunos hombres de ahora.

PATENTE DE CORSO, por M.F.R.

Quizás yo no pueda escribir a la altura de A.P.R., este no es mi oficio, lo he intentado utilizando palabras grandilocuentes pero incapaz de llenarlas de contenido. Sin embargo, no me puedo permitir como mujer hacerte algunos comentarios. Al final he decidido hacerlo a mi manera, no sin antes romper varios ensayos.

Muchas veces he dicho que apenas quedan hombres como los de antes. Iba yo con mi amiga Lola paseando por la Avda de la Constitución una tarde-noche de verano por Sevilla y los ojos de las dos se nos fueron detrás de 2 chicos musculosos, fuerte morenos y marcando silueta. Las dos dimos un suspiro y les seguimos con la mirada. En un momento dado de la conversación observamos que se les acercaron un grupo de mujeres, dos de ellas les entregaron dos bebes con sendas bolsas y biberones. A continuación les besaron y se marcharon alegremente. Ah, si Lola, los hombres ya no son como los de antes.

Cuando tenemos una cita importante nos llevamos horas pensando qué ropa ponernos, depilándonos, peinándonos, pintándonos y maquillándonos como si nos fuesen a evaluar al salir y nos jugásemos nuestro futuro. Da igual que una mujer sea inteligente, creativa, generosa, trabajadora, amable, simpática y comprensiva, lo que se suele observar es solo el "ideal físico femenino", por encima de todo y es que la mujer, para algunos hombres sigue siendo sólo "objeto de deseo".

El inalcanzable ideal de belleza femenino se ha convertido en una de las armas más efectivas para frenar el progreso de la mujer, una manera muy disimulada de cortarnos las alas, parecido a una forma de esclavitud. También en Birmania las mujeres tienen la costumbre de alargar su cuello hasta lo infinito mediante el uso de una serie de aros de plata, esto si parece una crueldad pero no el uso sistemático de ropa interior "encorsetada".

Si nuestra seguridad depende de un físico y unos cánones (que, por otro lado, son imposibles) y del visto bueno de los demás, nuestra autoestima bajaría y nos hace sentirnos inferiores por culpa de nuestro cuerpo.

Y yo le pregunto a mi amiga ¿Cuántos hombres resistirían la presión de verses continuamente juzgados por su aspecto? Continuamente se nos exige sacar partido de nuestro cuerpo para resultar sexualmente atractivas a los demás.

Afortunadamente Lola, los hombres ya no son como antes, suelen ser dialogantes, cooperativos, cariñosos, paternales, saben que no todo depende de su pene y que sexo no es sinónimo de penetración. O al menos eso creo......

Mayte Fernández Ruidrejo

POR DESGRACIA AÚN HAY HOMBRES COMO ARTURO PEREZ REVERTE, HOMBRES QUE MIRAN A LAS MUJERES COMO GANADO, QUE LAS PESAN, LAS SOBAN, LES EXIGEN QUE SUFRAN POR ELLOS, LAS MIDEN COMO A UN CABALLO O A UNA VACA. ME RECUERDAN A MI ABUELO HABLANDO DE SU GANADO, BABEANDO POR LA ESTAMPA DE ANIMALES, SOLO QUE MI

ABUELO NO TENÍA EL PRIVILEGIO DE PUBLICAR LIBROS, NI TANTO TIEMPO LIBRE PARA HACER OSTENTACIÓN DE SUS DEFECTOS. AFORTUNADAMENTE NO TODOS LOS HOMBRES SON GANADEROS DE MUJERES.

AMPARO DÍAZ RAMOS

La verdad es que, desde mi punto de vista, no merece la pena responder a este artículo. Al menos desde una óptica feminista, pues sería dar cancha y situar en un lugar que no corresponde a un energúmeno. Este personaje, al que personalmente no leo, parece ser que es de los que gustan llamar la atención provocando, pues si alguna vez he visto una columna ha sido en el mismo estilo de la que mandas, cualquiera que sea el tema, y por tanto he abandonado su lectura. La verdad es que no me interesa lo más mínimo y, por tanto, no tengo nada que decir al respecto, escriba lo que escriba. Es su problema.

MariVilla Cuadrado

SON DOS HUEVONES DE CUIDADO. CUANDO NO DISIMULAN, ESO ES LO QUE, DE VERDAD, PIENSAN MUCHOS HOMBRES DE LA MUJERES, PERO NO LO EXPRESAN POR AQUELLO DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO. LO QUE PASA ES QUE ESTOS DOS, QUE SE CREEN EN EL OLIMPO DE LAS LETRAS, SUPONEN QUE TIENEN 'PATENTE DE "CORSO' PARA SEGUIR SIENDO MACHOS, YA QUE NOS VEN COMO PURAS HEMBRAS.

¡ESTAMOS RODEADAS!

VICTORIA SENDÓN DE LEON



Pérez Reverte y Javier María hacen apología de la violencia machista contra las mujeres

Nos encontramos ante un alarmante hecho: Machos intelectuales que necesitan salir del doble fondo de los armarios en que habitan y proclamar con voz en trueno la rabia y los aullidos de dolor ante la "inexistencia de señoras de belleza abrumadora y de alta fidelidad a sus apreciados mitos"

Resulta que.... paseando estos machos sublimes por Madrid una cálida noche, se interpusieron en sus nobles caminos:

"Una torda espectacular"

"Una foca desecho de tienta "

"con pantalón pirata"

"y las infelices creían que los –venerables- resoplidos iban con ellas"

Continúa el sublime relato diciendo que...

"tenían tan poca gracia que se merecían abatirlas de un escopetazo"

por supuesto , el escopetazo goza de argumentación:

"¿Acaso no se matan a los caballos?

El escrito tremenda talla intelectual se recrea en otros textos de índole similar, quedando en clara evidencia el grado de desprecio, humillación y vulneración de los derechos de las mujeres. Por ello, más que hacer algún comentario, lo que deseo en mi profundo ser es abrir un listado de firmas para denunciar a estos dos maltratadores por trato vejatorio hacia las mujeres con ensañamiento y por hacer apología de la violencia machista contra las mujeres.

María Osuna Gómez



UN ACADÉMICO DE LA MALA LENGUA, MISÓGINO Y MACHISTA

El artículo de Pérez Reverte, me resultó increíblemente desfasado, casposo, decadente, preconstitucional, propio de esa terrible España del franquismo, la de la represión sexual, la de los autobuses cargados de españoles que cruzaban la frontera para ir a Perpiñán a ver aquellas película, prohibidísimas, Enmanuelle o El último tango en Paris.

Andaba yo algo indignada por el fondo y la forma del citado artículo, cuando decidí darlo a leer a la hija de una amiga mía de 18 años, inteligente y crítica que siempre me sorprende por su lucidez.

Terminó su lectura con un lacónico adjetivo: " patético".

Se quedó en silencio y me señaló el párrafo en el que al referirse a Sophia Loren dice "Javier (Marías) y yo emitimos aullidos a lo Mastroniani propios de nuestro sexo"

- Me ha ocurrido en dos ocasiones- continuó- que al pasar delante de un grupo de albañiles que descansaban tomando sus bocatas, tuve la sensación de que, efectivamente, emitían aullidos, acompañados de palabras soeces, pitidos y procacidades que me hicieron enrojecer de indignación…- Nuevo silencio-.

- Estos señores deben ser muy mayores, porque escribir eso de "garbo propio de hembras de gloriosa casta" despide un tufillo a naftalina que apesta. En cuanto a lo de afirmaciones propias de su sexo…no deberían generalizar, porque los chicos de hoy, al menos con los que yo me relaciono, son de otra especie.

- Calculo que debe tener alrededor de los 60 años, biológicos, claro, porque mentalmente deben andar en los 80 como mínimo, respondí.

- Casi como mi abuelo, solo que él no es un "salío", porque si esto es lo que escribe, que digo yo que se moderará algo en sus opiniones por aquello de salir en prensa, a saber qué es lo que piensa. Hay gente que por cabeza tienen una cloaca.

Seguimos hablando sobre el sexismo, el machismo, la misoginia, sobre cómo se puede inducir a la violencia hacia las mujeres con textos como los de- dijo textualmente- "este tipejo".

La interrumpí. - Pues es, nada más y nada menos, que Académico de la Real Academia Española de la Lengua.

Me miró incrédula, - ¡no puede ser!- Yo creía que a esos señores, además de escribir bien, se les exigiría unos mínimos de ética, de respeto a la dignidad de las personas… no sé… un algo…

Se echó a reír. Oye, ¿el eslogan de la Academia no era eso de… "limpia, fija y da esplendor"? Pues a ver si se lo aplican a individuos como estos, porque me parece que lo único que gente de esta calaña hace, es desprestigiar y desacreditar. Vamos, digo yo.

Respiré un poco más aliviada y pensé que, afortunadamente, a la gente joven, al menos, este tipo de opiniones le suena a algo del pasado, como de aquella etapa prehistórica en la que muchos hombres sólo concebían a las mujeres en cuanto hembras, y que cual fósiles, incapaces de evolucionar, están condenados a desaparecer, como los dinosaurios.

Teresa Alba

"Hombres como los de antes son los que no quedan"

Se lamenta Pérez Reverte de la crisis que sufre el sector, porción de la humanidad, que él mismo y otros amigos suyos denominan "mujeres como las de antes". Qué podríamos decir entonces nosotras de la total extinción del sector opuesto, es decir, los "hombres como los de antes", cuyo certificado de defunción se lee en su falta de buen gusto, en el recurso siempre socorrido del insulto, del chiste malo y sin gracia, que exalta la maravilla masculina del caballero, en contra y en contraste con la belleza estúpida y vulgar de las mujeres, que como se sabe y se intuye por sus afirmaciones, si son verdaderamente bellas no saben ni hablar, si son bellas son tan soeces, que sus palabras son el muro ante el cual se derrumba la ilusión masculina "del gran amor". Porque como se sabe, desde que el mundo es mundo, son los hombres los que se enamoran perdidamente, los que encarnan grandes relatos de constancia en el amor, mientras las mujeres los abandonan para irse de cacería, para irse a la guerra o para irse simplemente a comprar tabaco.

Cierto que hombres como los de antes ya no quedan y es inútil buscarlos cómo hacen los protagonistas del artículo, en una especie de hemorragia de la nostalgia. Se extinguieron hace tiempo como los dinosaurios aquellos trovadores que hacían de la discreción y del secreto su mejor cualidad, y tampoco se ven muchos Robert Redford por ahí sueltos como para poder deparar con las amigas sobre la perfección o redondez de sus cuartos traseros y otros puntos críticos, gritándolo a los cuatro vientos por la calle, como hacen los dos amigos escritores que se dan un paseillo, y de paso catalogan la población femenina en varias especies de animales y otros bichos según su grado de ser apetecible.

A eso se ha reducido la "virtud" masculina, los gestos heroicos, los grandes ideales: a dos tíos salidos, diciendo barbaridades. Y si fuera poco, para que ese momento de gloria se perpetúe, se pone por escrito un tal despropósito.

Resulta casi increíble pensar que personas que dicen creer en la democracia, en el respeto, en la cultura, puedan caricaturizar (pero con mala lecha) impunemente a esas mujeres que parece ser no les gustan, sólo por el simple hecho de que no se parecen a las mujeres de sus sueños, a sus mitos personales. Pero, para algunos, el arte de ser hombres consiste sólo en esto: imponer a los demás su propio, único y soberano deseo, y en proclamarlo, sin ningún pudor, a los cuatro vientos. Que se sepa bien quien es el rey de la selva, quien decide lo bello y lo menos bello, quien decide qué señoras hay que eliminar de la escena y cuáles se van a quedar, confundiendo el metro del celuloide con las aceras de la vida cotidiana. ¿Quién se atrevería a hacer una operación de tal limpieza al contrario y aunque sólo fuera en la imaginación? ¿A decidir qué carne de hombre debe prevalecer y cuál es desechable? Se me olvidaba que la patente de corso, sobre ciertos temas, no está disponible en formato que no sea masculino.

Parece ser que nuestro escritor-cazador, no tan furtivo, de imágenes femeninas, catalogador de carne vestida-revestida, más o menos en tacones o con andares poco agraciados, tiene mala suerte con las "mujeres" que encuentra, porque algunas son bastante feas y repelentes, "focas" o jumentas". Otras son bellas, pero faltas de elegancia, de clase, de glamour, e incluso la más adorable y bella, que culmina su maravillosa fábula, resulta que es de una vulgaridad que fundiría hasta al más encopetado galán.

Mala suerte, repito la suya. Habría que presentarle, quizás, a otras mujeres que también existen, pero que no ha tenido la suerte de encontrar. Mujeres atractivas e inteligentes que le quitarían el hipo, pero quizás ni siquiera lo mirarían por encontrar, a lo mejor, su "carne" un poco demodé, o quizás leyendo sus artículos habrían llegado a la misma conclusión de su chiste sin gracia: "escribe sólo pa cagarla".

Mercedes Arriaga

HOMBRES COMO LOS DE "ANTES"

Muchas veces he dicho que apenas quedan hombres como los de antes. Esos galanes del cine, ah…como Glenn Ford que pegaba a Gilda sólo porque era incapaz de reconocer la terrible atracción homosexual que tenía hacía su marido.

Ya una mujer, lo comentaba con mi amiga Nina, pasea por la calle y no tiene que sorprenderse, o asustarse, por algún piropo que de lo amable e inoportuno pasase, si al señor le venía en gana, en lo más bárbaro y agresivo.

Tampoco hay hombres de los que te abren la puerta y no te dejan pagar la cuenta, de esos que son unos caballeros en la calle, pero que luego en la casa te tratan con la punta del pie.

Es desafortunado también que están en peligro de extinción aquellos que desean a una mujer muy decente, con la que practican el sexo para perpetuar la especie, pero luego compran el cuerpo de otras, en situación de marginación y necesidad y sin importarles si cooperan con el tráfico de blancas, para satisfacer sus necesidades más animales y masculinas, que claro está les viene de instinto.

Ya no está ese hombre de camiseta interior de tirantas, ese que se quedaba en el sillón gruñendo, con la cerveza en la mano y viendo el fútbol. Ese mismo que llena los bares de barrio, que aguantaba como un macho ibérico todo lo que le echaran. Que pena, esos hombres ya no existen.

Tampoco existen ya, aquellos otros refinados y cultos, aquellos que escriben y rememoran cualquier tiempo pasado como el mejor, aquellos que citan autores clásicos para defender sus argumentos de vida como los más irrefutables. Esos como Pérez Reverte, Javier Marías, Juan Manuel de Prada, Paco Umbral y otros, que pena que ya no tengamos sus opiniones publicadas en los periódicos, esas fantásticas columnas de opinión en las que rememoraban la belleza femenina pasada a costa de tirar por tierra la belleza de las mujeres de hoy, más inteligentes y menos sufridoras con más ganas de gustarnos que de gustarles, pero que le vamos a hacer, la vida sin ellos ya no es lo mismo….

Vera Martín Jiménez


Quedan muchos como los de antes, los que hacen posible la violencia continúa hacia las mujeres y los llevan a ser ASESINOS.

Somos nosotras las mujeres con conciencia social y feministas las que tenemos que pisar fuerte y hacer temblar a esos 'machos ilustrados' y misóginos donde los haya para que sean destituidos de los espacios públicos e institucionales donde se encuentren.

Ni Pérez Reverte se merece estar en la real academia de la lengua española ni Javier Maria ser leídos.

Es repugnante leer el artículo publicado en ABC 'Mujeres como las de antes' del impresentable e insultante Pérez Reverte.

Creía que nuestros escritores tenían una ética y un cierto nivel. Es una pena volver del descanso y encontrarte con una realidad tan machista como la que desprende ese artículo tan desafortunado para nosotras las mujeres. Alimentando ASESINOS y machismo.

Pido responsabilidad Social y pública tanto al periódico ABC y a los impresentables machistas Pérez Reverte y Javier Marías. Y para terminar el Boicot a su escritura..

Eloisa Galindo. Grupo Feminista Marea. Sevilla.

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Lunes 18 de diciembre de 2017 - 17:39