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Noticia del Lunes 20 de marzo de 2006
Paridad obligatoria entre hombres y mujeres
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La paridad, una trampa de la igualdad

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¿Una disimulada trampa de la "igualdad?

La paridad, una trampa de la igualdad   El Gobierno está planteando la paridad obligatoria entre hombres y mujeres, en las listas electorales, como solución al profundo tema de la discriminación de las mujeres y del reparto verdadero del poder de decisión política entre hombres y mujeres. Es comprensible que las mujeres de los partidos parlamentarios lo reclamen con interés. Les ha costado mucho llegar al marco político y quieren asegurarse este derecho.  Hoy ya no es discutible el derecho de las mujeres a estar en los órganos de decisión política y dado los índices de ineptitud política con los que algunos hombres han podido estar en ellos, tampoco democráticamente sería exigible a las mujeres que ellas tengan que saber de todo y ser perfectas para estar en la política. Si bien es cierto, que cuanto más preparadas estén ellas ¡y ellos! mejor funcionará todo.  La paridad, como una de las expresiones de un reparto justo del poder de gestionar políticamente y sin olvidar que su objetivo era corregir la desigualdad, en aquellas listas donde se discriminara a las personas en razón de su sexo, es un logro a defender.  Sin embargo, según como se formule, es una disimulada trampa de la "igualdad".  Reducir el concepto de "paridad" a que haya el mismo número de hombres y mujeres matemáticamente, a pesar de su apariencia democrática, se puede convertir en injusta en varias ocasiones, por ejemplo, cuando se presenten listas electorales de mujeres feministas con un programa feminista que no sea asumido en este momento actual por el mismo número de hombres.  Es preciso pensar un poco más su formulación, porque sabido es, que "lo justo" no es "lo igual".  La forma de expresar este acuerdo en el Consejo de Ministros, debe de ser corregida por por otra formulación, que exprese que "en las listas electorales no haya menos del 50% de mujeres" que en realidad, es lo que se supone que tienen que corregir los Gobiernos, de las condiciones de discriminación de épocas pasadas.  La "paridad" presentada al margen de la filosofía feminista, no es la solución. Es más se convierte en una trampa de la igualdad, discriminando precisamente a aquellas que trabajaron intensamente por conseguir el derecho de las mujeres a la gestión política.  Aunque al Ministro Caldera se le haya olvidado, han existido y existen diversas candidaturas feministas, que si no tienen hombres en sus listas, no es por motivos de discriminación, sino por otros, como indicaba anteriormente. Por eso, una ley de paridad ha de superar las discriminaciones, pero no negar la posibilidad de presentar programas feministas, como una opción más, aunque por razones históricas la mayoría de los hombres no quieran o no pueden defender estos programas.  De no permitir estas candidaturas, caerían los Gobiernos en el más retorcido uso de la igualdad y la paridad, volviendo a discriminar opciones políticas, aunque está vez sea una negación recubierta de igualdad. Por otra parte, hemos de reconocer que la política no va a ir mejor por el sólo hecho de que estén mujeres. El ser biológicamente mujer no tiene por qué cambiar la forma de gobernar una sociedad. No es cuestión de ovarios.  La ley de "paridad", será progresista y producirá cambios sociales si con ella está representada la filosofía que siempre ha luchado por estos derechos, es decir, el Feminismo. El objetivo del PSOE no es que haya hombres en el Parlamento, sino hombres socialistas. Igualmente el Feminismo, trata de introducir en el marco político, mujeres feministas que defiendan una propuesta de justicia para hombres y mujeres.  Los cuatro Partidos Feministas del Estado Español y algunas organizaciones feministas, llevan años exigiendo algo más a la hora de repartir el poder económico y político. Consideran que el Feminismo es una filosofía con capacidad de crear programas políticos con medidas que favorezcan a los hombres y a las mujeres, y trabajan para que se gobierne desde esta forma de ver el futuro de las personas y de los pueblos. Mª: Jose Urruzola y Maite Canal PARTIDO FEMINISTA de Euskadi -ALDERDI FEMINISTA

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