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Noticia del Lunes 28 de mayo de 2012
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Los Tacos de Silvia

Sus tacos lastimaban la vereda,
que sangraba granito, cemento y tierra.
Era ese andar de leona en celo
marcando las cuadras con sus huellas.
Su cartera desafiaba al viento norte
de un zarpazo le partía la cremallera.
Y seguía arrastrando los pedazos
del viento viejo en agonía eterna.
La Silvia tenia estilo propio
"Made in Villa Maria, de la Costanera".
No quedaba hombre sin mirarla
no quedaban ojos sin poseerla.
De pantalón o de minifaldas
siempre se llevaba la noche puesta.
Con escote o sin escote
sus pechos encendían las duermevelas.
Y la sangre de los varones
que la esperaban con propuestas.
La Silvia era demasiado mujer
para los candidatos de la montonera.
Que solo querían alimentarse
de sus sueños de princesa.
Con billetes compraban su amor
por billetes abría sus piernas.
Uno le dejó en regalo el VIH
otros se llevaron sus aires de estrella.
Se repartieron su piel a jirones,
sus minifaldas, hasta sus cejas.
Le dejaron los huesos desnudos
y las manos sin margaritas, ni verbenas.
Le dejaron los ojos vacíos
las cuencas enormes y huecas.
A la Silvia la devoró la noche
gris y oscura de la costanera.
La muerte la esperaba sentada
en un banco húmedo de madera.
Hacía días que rondaba sus pasos
días que la Silvia le hacia la manganeta.
Mezquinaba morirse de una vez
se aferraba de los sauces y sus ramas eléctricas.
A la Silvia la devoró la noche
la engulló en sus fauces hambrientas.
Nadie la llora, nadie la busca,
su velatorio fue en una pieza.
Eran apenas cuatro almas tristes
que por compromiso lloraban la muerta.
Ni una tumba, ni una rosa,
ni una placa que nombre la muerta.
En la fosa común arrojaron su cuerpo
a la pila de carne, huesos y venas.
Bendita nació,maldita murió
sola con su tristeza a cuestas.

¡Pobre de mi que no la ayudé
pobres de aquellos que bebieron de ella!
¡Pobres de nosotros por ser tan ciegos
y no ver sus huellas en la vereda!

Por: Alicia Peressutti.

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