Esta sección la queremos dedicar a las noticias diarias, a los eventos que surgen día a día, a conmemoraciones, manifestaciones, actividades que surgen de un día para otro. Que sirva como lugar de concentración, de encuentro, de citas para que asociaciones de mujeres o personas individuales puedan publicitar aquí sus historias. Que las puedan contar y ser expandidas para el conocimiento y empoderamiento de todas nosotras. Queremos que este sea un territorio donde todas podamos enviar nuestros pensamientos, ideas, manifestaciones, citas... y puedan ser leídas y compartidas. Nuestra red de redes.

Noticia del Lunes 30 de julio de 2012
Noticia anterior

El progresismo de Gallardón

Noticia siguiente
"Confunde y vencerás", es la rúbrica del PP El progresismo de Gallardón


La técnica de desvirtuar palabras para confundir a la sociedad y ganar adeptos para una causa sin tener que explicar mucho sobre la misma es bien conocida por el mundo de quienes promovemos la igualdad de género y trabajamos por la erradicación de la discriminación que aún asistimos a los intentos más reaccionarios de equiparar torticeramente el feminismo con el hembrismo, la lucha contra la violencia hacia las mujeres con una supuesta supremacía y sometimiento del hombre, o el archivo de una causa por malos tratos con denuncia falsa, entre otras cosas. Parece, que nuestro Ministro de Justicia también ha hecho suya esta consigna de “confunde y vencerás” en su cruzada antiabortista.

No hace mucho que Gallardón habló en el Congreso de una presunta “violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo”, confundiendo muchas cosas en ese discurso y mostrando un perfil ultraderechista que hasta ese momento se había cuidado mucho de ocultar. Ese discurso de Gallardón hubiera debido ser reprobado por parte de la Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ya que la violencia de género, es decir, según define el Comité de la Convención para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres, como aquella que afecta a las mujeres por ser mujeres o nos afecta de forma desproporcionada, acaba en nuestro país con la vida de decenas de mujeres cada año y obliga a cientos de miles a vivir una vida de sometimiento a manos de quienes entienden que pueden ser nuestros dueños y con estas cosas no se juega. El Ministro lo debiera saber. Pero claro, ¿qué se podía esperar de la Sra. Mato que no entendía que era eso de la violencia de género en el ámbito de las relaciones de pareja y se empeñaba en denominar la cuestión como “violencia en el entorno familiar?. Es importante destacar también que en esa intervención en las Cortes, Gallardón confundía a las mujeres que desean ser madres con aquellas que no lo desean por el motivo que sea, como si para el Ministro de Justicia fuera inconcebible esto último y ninguna mujer en su sano juicio concibiera una vida sin maternidad. Y todo ello a pesar de que la realidad evidencia que muchas mujeres hemos podido realizarnos como personas sin pasar por la maternidad y que aunque otras mujeres pudieran desear ser madres, la situación actual propiciada entre otros por los recortes del PP, no promueve ni facilita las posibilidades de procrear sin renunciar a la independencia que ofrece el trabajo o un estado social, es decir, sin volver a casa y quedarse entre sus cuatro paredes... También es verdad que en ese discurso Gallardón no especificó en que consistía esa violencia estructural (¿recortes laborales? ¿recortes sociales? ¿inexistencia de expectativas de independencia? ¿reducción de derechos sanitarios?) y tampoco habló de los embarazos frutos del incesto o de las violaciones, de aquellos que conllevan un riesgo para la vida de la madre o de aquellos que conllevan un riesgo para la vida y el bienestar del aún no nacido.

El Ministro de Justicia ha dado un giro más a su discurso antiabortista y recientemente ha propuesto eliminar de la reforma de la legislación relativa al aborto los supuestos de despenalización en casos de malformación del feto y lo ha hecho sólo como él y la derecha más ultracatólica pueden sostener, desde una perspectiva que define como “progresista” para garantizar los mismos derechos a las personas discapacitadas que a las no discapacitadas. Esto es, introduciendo en su argumentación antiabortista un hecho plausible como es la no discriminación bajo ningún concepto de personas con discapacidad NACIDAS, algo sobre lo que todos y todas estamos de acuerdo, pero también la supresión del derecho a decidir por parte de las mujeres incluso en esos supuestos en los que el feto evidencie signos que auguran una vida llena de padecimientos e incluso no viable, cuestión esta sólo pacífica para quienes no les importa condenar a una vida de sufrimientos a nacidos y progenitores con tal de no salirse de lo establecido por las altas jerarquías de la Iglesia católica.

Este “progresismo” de Gallardón que nos aleja del respeto al derecho a la intimidad y a la viabilidad del embarazo, perspectivas bajo las que desde el sistema anglosajón se enfoca la cuestión del aborto, o de los derechos a la libertad y autonomía de las mujeres, elementos que se tienen en cuenta por parte de la mayoría de los Estados de la UE que cuentan con una ley de plazos para la interrupción voluntaria del embarazo, e incluso del sistema internacional de protección de los derechos humanos o el propio Consejo de Europa que relaciona esta cuestión con el derecho de las mujeres a no ser sometidas a tratos o penas, crueles, inhumanos o degradantes y que claramente han establecido que “el aborto es un derecho, la libertad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo debe ser respetada, y los gobiernos deben garantizar esta práctica accesible y segura”, nos acerca sin embargo peligrosamente a legislaciones como la de Irlanda, condenada ya por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por sus políticas restrictivas y que no permitió el divorcio hasta 1996 o a la de Malta frecuentemente interpelada por el método de recolección de estadísticas por violencia de género y en la que un reciente estudio indicaba la mayor parte de las personas entrevistadas (92%) consideraba que para el marido era importante demostrar quien era “el jefe” a su esposa o compañera, o que una mujer debía tener relaciones sexuales con su marido incluso cuando esta no quisiera (89%)1.

Pero lo que es más peligroso, este “progresismo gallardoniano” nos acerca también peligrosamente a los abortos inseguros como principal causa de mortalidad materna, de las mujeres más pobres, claro está, porque las hijas de las familias pudientes seguirán viajando a clínicas privadas en el extranjero para poner fin a un embarazo no deseado, acompañadas por esos padres y esas madres que desfilan con las pancartas antiabortistas o pro-vida (que eso queda mejor ahora) que defienden la vida del embrión de las otras desde su mismísima concepción. Este retroceso que no avance nos acerca a la eliminación de cualquier posible decisión de la mujer sobre sus propios derechos reproductivos, su salud, su intimidad, su dignidad y en definitiva su vida. Si siguen así las cosas no me parece descabellado que en breve nuestro Sr. Ministro defina el burka como una indumentaria feminista, puesto que sirve para proteger a la mujer (por cierto, los sectores más acérrimos del radicalismo islamista así lo defienden) o el que una mujer se case con su violador como la mejor opción posible, también dicho sea de paso, a nuestro servicio.

Fdo. Vanessa Casado Caballero
 

1COMMISSION ON DOMESTIC VIOLENCE , M. FSADNI & ASSOCIATES, Marketing & HR Dev Consultants: A NATIONWIDE RESEARCH STUDY ON THE PREVALENCE OF DOMESTIC VIOLENCE AGAINST WOMEN IN MALTA AND ITS IMPACT ON THEIR EMPLOYMENT PROSPECTS ESF 3.43 Dignity for Domestic Violence Survivors RESEARCH FINDINGS REPORT, enero de 2.011.

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Lunes 21 de agosto de 2017 - 08:34