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Noticia del Lunes 18 de marzo de 2013
Marie Curie
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La radiactividad y los elementos El secreto mejor guardado de la materia

No hay ninguna mujer en la historia de la ciencia cuyos logros hayan sido tan unánimemente reconocidos como Marie Sklodowska-Curie.

Ella fue la primera profesora de la universidad de la Sorbona en más de 600 años de existencia, la primera mujer que obtuvo un premio Nobel y primer científico que obtuvo un segundo. Pero a pesar de ser tan conocida, nos ha llegado una imagen muy distorsionada de ella, siempre vestida de luto, aparentemente triste. Muy al contrario, Marie fue una persona vital que disfrutó apasionadamente de su trabajo hasta el extremo de que su curiosidad científica la mantuvo en pie hasta el límite de sus fuerzas. Pero su vida no se limitó a la ciencia, llevó siempre en el corazón a su país, Polonia, y en su memoria nombró el primer elemento que descubrió; amó a su marido hasta tal punto que cayó en una grave depresión cuando murió; también quiso con pasión a sus hijas y a los otros hombres de los que se enamoró.

A pesar de todo lo que se ha escrito sobre ella, es sorprendente como a pesar de la relevancia del descubrimiento que realizó, todavía hay quien considera que no fue más que una asistente de su marido. Ella fue una de las primeras personas en reconocer la extraordinaria valía de su marido, relegado a un puesto secundario en la ciencia francesa cuando ella lo conoció, pero fue ella la descubridora de la radiactividad y la que supo convencerlo a él de que debía dejar su propio trabajo de investigación para colaborar con ella. Juntos formaron uno de los más fructíferos equipos de trabajo de la historia de la ciencia. A la muerte de Pierre, Marie continuó su trabajo sola, al final de su vida pasó el testigo a su hija Irène, que ganó un premio Nobel junto con su marido al año siguiente de la muerte de Marie.
 

Autora: Adela Muñoz Páez,

Editorial: RBA - Grandes ideas de la ciencia, nº 18. Enero 2013

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